Por: Miroslava Guerra F.*

Resumen

Durante décadas, se ha concebido que la labor de un profesor de idiomas se limita a impartir clases ante un grupo. También suele considerarse que se trata de un empleo mal remunerado, con altos niveles de estrés o de poco, prestigio social, como lo muestras varios indicadores como el Observatorio Laboral y el IMCO. Este artículo pretende exponer que existen otras posibilidades laborales para los egresados de las licenciaturas y posgrados de enseñanza de inglés como lengua extranjera, como la edición de materiales didácticos o la consultoría académica, actividades que pueden representar opciones laborales bien remuneradas que también contribuyen a la educación.

Palabras clave: inglés como lengua extranjera. Lengua (en este caso, el inglés) que habla el aprendiz que no es su lengua materna y no tiene presencia en la comunidad en la que vive.

Introducción

En los últimos años, las universidades mexicanas, tanto públicas como privadas, han integrado en su oferta académica (presencial y a distancia) maestrías, especialidades y doctorados en docencia, lo cual es un indicador de mercado no sólo de que la enseñanza es una posibilidad laboral cada vez más recurrente para los egresados de cualquier licenciatura, sino también de la conciencia de la necesidad del desarrollo formal de competencias pedagógicas en los enseñantes.[1] Además, otras tantas instituciones cuentan, específicamente, con licenciaturas o especialidades en enseñanza de inglés como lengua extranjera, tal vez como resultado de la conocida relevancia que dicho idioma ha tenido en nuestra vida económica, social y cultural, o bien debido al impulso que las reformas educativas han dado a su enseñanza y aprendizaje.

Así, la enseñanza del inglés en la educación pública del país se ha acordado desde el año 2008, cuando se firmó el Acuerdo 592, el cual indica:

[…] Que en el marco de la Alianza por la Calidad de la Educación, suscrita el 15 de mayo de 2008 entre el Gobierno Federal y los maestros de México representados por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), se acordó impulsar la reforma de los enfoques, asignaturas y contenidos de la Educación Básica, así como la enseñanza del idioma inglés desde preescolar y la promoción de la interculturalidad […]

Que el Plan y los programas de estudio de la Educación Básica deben favorecer un currículo que propicie el aprendizaje de los alumnos en su lengua materna, sea ésta el español o alguna de las lenguas indígenas reconocidas en nuestro país; el aprendizaje del inglés, como una segunda lengua, y el desarrollo de competencias en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, como respuesta a la legítima demanda social en favor de la pertinencia, equidad y calidad de la escuela pública mexicana y de la sociedad del conocimiento […][2]

Del mismo modo, en los últimos meses se ha difundido la “Estrategia Nacional para el Fortalecimiento de la Enseñanza del Inglés”, la cual busca que México sea bilingüe en 20 años. Para ello, se ha establecido la enseñanza del inglés en las Escuelas Normales a partir del 2018 “para que en los siguientes cuatro años se tenga la primera generación bilingüe, lo que se fortalecerá con los maestros que ya imparten ese idioma en la educación obligatoria” (Secretaría de Educación Pública, 2017). Es tal la importancia de este proyecto que se ha hablado de que la SEP (Secretaría de Educación Pública) creará licenciaturas en todo el territorio nacional dedicadas a la enseñanza de inglés en preescolar y primaria.[3]

Estos profesores especializados en la enseñanza de inglés formarán parte del gremio de una profesión que “[…] constituye un componente significativo de la fuerza laboral mexicana, pues los trabajadores de la educación representan una cuarta parte de los profesionistas y técnicos calificados del país” (UNAM, 2015). Sin embargo, a pesar de que se reconoce la importancia de la labor de dichos profesionales en el informe que el INEE (Instituto Nacional para la Excelencia en la Educación) publicó en el 2015, se afirma que algunos profesores podrían percibir salarios mucho menores que otros profesionales con el mismo nivel educativo, lo cual haría que la profesión fuera menos atractiva para los posibles candidatos a estudiarla:

Más de la mitad de las docentes de educación preescolar y primaria tienen niveles salariales inferiores a los de otras profesionales con contratos de medio tiempo o más. En 2012, la mediana del salario real de las educadoras representó menos de la mitad de la mediana del salario de otras profesionistas con ese nivel de escolaridad y con jornadas de medio tiempo o más. En el caso de las docentes de primaria esa desventaja va del 15 a 25% cuando a las primeras se les compara con las profesionales en ciencias exactas o de la salud, respectivamente. Un fenómeno similar se presenta entre los varones, aunque las brechas salariales son menores […] (INEE, 2015:75)

Por otro lado, la tradición y los prejuicios, ya sea personales o sociales, llevan a los alumnos a considerar la docencia como una opción profesional poco deseable, ya que implica bajos niveles de prestigio social o salariales, como puede apreciarse en el artículo “¿Por qué los mejores alumnos (no) quieren ser profesores?”, escrito por Gabriela Sicilia (2016) y publicado en la página Fundación Europea Sociedad y Educación. Sicilia afirma que “[a]ctualmente éste es uno de los mayores desafíos para muchos de los países de la OCDE, donde no sólo la proporción de estudiantes que escoge la profesión es relativamente baja, sino que además los mejores estudiantes prefieren otras alternativas (en la OCDE sólo el 5% de los estudiantes aspira a ser profesor y además obtienen en media peores resultados académicos que quienes aspiran a otras profesiones)”. Asimismo, en el artículo “¿Quién quiere ser profesor?”, incluido en la publicación de la OCDE PISA in Focus, aparece una gráfica que representa el número de alumnos de 15 años, pertenecientes a los países miembros de la OCDE, que contemplan ser profesores. Según dicha gráfica, aunque nuestro país se encuentra por encima de la media de la OCDE, el porcentaje de jóvenes que piensa ser docente está por debajo de países como Turquía, Irlanda o Brasil (OCDE, 2015: 2). Además, “¿Quién quiere ser profesor?” llama la atención al hecho de que existen más mujeres que hombres que encuentran la profesión docente atractiva (ídem), por lo que es un ejemplo de la feminización de la labor docente, lo cual lleva implícito, como dice Ana Sánchez Bello, que “[e]l proceso de feminización de ciertos ámbitos laborales sigue aparejado a una menor valoración social y económica que repercute en la reproducción de la desigualdad. (Sánchez, 2012: 86) El panorama que se presenta ante la sociedad mexicana es, entonces, el descenso en las tasas de ingresos a la formación magisterial, como lo indica el artículo “Ser Maestro en México no es atractivo: INEE”, publicado el 8 de abril de 2015, en el periódico El Financiero[4].

No obstante, la información que arroja la consulta en la página gubernamental Observatorio Laboral (www.observatoriolaboral.org.mx) muestra que las carreras relacionadas con la docencia, clasificadas en el rubro de “didáctica, pedagogía y currículo”, tienen tasas de ocupación mucho mayores y, además, suelen desempeñar labores relacionadas con su carrera, en comparación con otras licenciaturas más solicitadas, como diseño, derecho o comunicación y periodismo.[5] En ocasiones, como puede verse en la herramienta de comparación de carreras de dicha página, los ingresos de los docentes suelen ser más altos, cuando cuentan con un posgrado.

A su vez, el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad), indica que los prospectos para la carrera de docencia son buenos en términos del índice de calidad de la inversión, herramienta que emplea dicho instituto para determinar la rentabilidad de estudiar la mayoría de las licenciaturas que se imparten en México. Su herramienta “Compara Carreas” intenta medir las consecuencias económicas de elegir una carrera. La carrera de docencia, según el IMCO, representa una calidad de inversión excelente (la cual se mide de acuerdo con el retorno sobre la inversión de riesgo). Se considera que es una inversión excelente en universidades públicas, según el informe de 2017, con un retorno del 96% y un riesgo del 8.4%. En cuanto al periodo de recuperación de la inversión, el IMCO señala 9.5 meses. El salario mensual promedio es de 9,785 pesos mexicanos, lo cual la sitúa en el lugar 47 de las carreras mejor pagadas. Sólo el 25% tiene ingresos mayores a 24,371 pesos mexicanos mensuales. Su tasa de desempleo es muy baja, con 1.3%, mientras que la tasa de informalidad es del 19.2%.[6]

Empero, el panorama no se presenta como totalmente halagüeño para los profesores de lengua extranjera: a pesar de su importancia actual en los sectores públicos y privados, como ya se ha mencionado, la carrera de Enseñanza del inglés como lengua extranjera no implica una situación económica sustancialmente mejor, ya que, aunque la calidad de la inversión se califica como “excelente”, según el IMCO, su retorno se considera bajo, con un 9.6% y un riesgo del 8.4%. El salario promedio es de 9,785 pesos mexicanos, lo cual implica que la inversión se recuperaría en 9.5 meses si se cursaron estudios en una universidad pública. Además, se dice que es la carrera número 47 mejor pagada en el país.[7]

Sin embargo, es posible que esta visión de los profesores de inglés como lengua extranjera cambie a corto plazo en México, ya que la Estrategia Nacional de Inglés (2017) ha impulsado una demanda de profesores de educación pública con salarios mucho mayores que los asignados convencionalmente a los profesores.

Otra de las posibles razones para que los estudios superiores en docencia no sean del gusto de quienes han de optar por una carrera universitaria o un posgrado, es el conocido estrés laboral, o burnout que podría aparecer en el quehacer docente frente a un grupo, hecho que varios estudios han abordado[8]. Por ejemplo, en el artículo, “El cansancio emocional del profesorado. buscando alternativas al poder estresante del sistema escolar”, además del término “burnout” se plantea el de “malestar docente”, el cual, señalan los autores, es común en la profesión, pues este síndrome “se da particularmente en organizaciones de servicios y suele afectar a profesionales que mantienen trato con clientes o usuarios” (Bernal y Donoso, 2013: 262). Además de causar en los docentes un sentimiento de frustración personal y social, el malestar docente se califica como una enfermedad, en tanto que, cuando un profesor se encuentra en estado de estrés, ya no se cumplen las condiciones de salud definidas por la OMS (Organización Mundial de la Salud), es decir, un estado de bienestar físico, mental y social (ídem).

No obstante, quienes limitan la profesión de la enseñanza a la labor en el salón de clase y a las antedichas ideas preconcebidas, ignoran que existen alternativas, igualmente valiosas para la formación, que requieren de los conocimientos teóricos y prácticos de un profesor de idiomas. Estas opciones pueden, además, representar un empleo fijo o de colaboración externa, bien remunerado, como complemento de la práctica docente: se trata de la edición de materiales para la enseñanza de inglés como lengua extranjera, o bien, la consultoría académica para fomentar el buen uso de esos materiales pedagógicos e impulsar las buenas prácticas metodológicas en escuelas y centros de idiomas.

La Estrategia Nacional de Inglés misma hace hincapié en la relevancia de las funciones mencionadas, al referirse a la excelencia de los materiales para la enseñanza y aprendizaje del idioma inglés como lengua extranjera, área en la que intervienen de manera directa los editores y consultores académicos, como se explicará más adelante: “Mediante una adecuada capacitación docente y materiales educativos de calidad, nuestros niños podrán aprender a comunicarse, escuchar, leer y escribir en inglés de manera fluida. La meta es que todos los estudiantes egresados de la educación media superior, al igual que sus maestros, sean bilingües.” (Gob.mx, 2017)

Varias empresas editoriales (en su mayoría, de proyección internacional) ofrecen puestos como editor o consultor académico, en los que se requieren las habilidades, conocimientos y experiencia docentes. Ambas ocupaciones, aunque siguiente siendo facilitadores de la educación, ya no suceden necesariamente dentro de las aulas (o frente a un grupo) y suelen percibir salarios superiores a los indicadores antes mencionados tanto del Observatorio Laboral como del IMCO, lo que elevaría el nivel de bienestar económico y la percepción social de los docentes ahora convertidos en creadores de materiales o promotores de la aplicación de los mismos en el día a día.

¿Qué hace un editor de libros de texto para la enseñanza de inglés como segunda lengua?

A pesar de la dificultad de determinar con exactitud qué hace un editor de libros de texto, la labor consiste, a grandes rasgos en: “[asumir] una permanente tarea de coordinación y de evaluación. [El editor] tiene una función central en el proceso, pues es el encargado de articular a todos los actores intervinientes en el mismo –autores, diseñadores, correctores, etc. (Johnsen, 1996). Juega un rol decisivo en la vida del texto ya que controla las operaciones por las que éstos se vuelven libros para unos usuarios particulares: los docentes y los niños.” (Romero, 2015: 360-361)

En particular, el editor libros de texto para la enseñanza de inglés como segunda lengua se dedica a planear y ejecutar la estrategia general de creación, edición y producción de materiales didácticos que impulsen la enseñanza y aprendizaje del idioma inglés, empleando las estrategias idóneas de acuerdo con la edad de los aprendientes, la carga lectiva de inglés, los aprendizajes esperados, la metodología requerida y el tipo de escuela (pública o privada) en la cual se emplearán dichos materiales. Estos incluyen no solamente el libro de texto, sino el cuaderno de trabajo y otros componentes para el alumno y el profesor, como videos, CDs o archivos de audio, material digital, guías didácticas, carteles, tarjetas de vocabulario, etc.

El editor no solamente se encarga de vigilar que la secuencia didáctica y los contenidos sean los adecuados, sino que también vigilará que cada componente contribuya a una experiencia de aprendizaje significativo. De este modo, ha de conocer y anticiparse a las necesidades e intereses tanto de los alumnos como de los docentes (a veces, incluso de los padres de familia),[9] además de poseer amplios conocimientos pedagógicos y metodológicos, ya que guiará a los autores (quienes también deben poseer experiencia docente) a generar el mejor contenido didáctico posible. Asimismo, los editores deben tener un excelente dominio del inglés (equivalente a C1), pues también suelen realizar labores de corrección de estilo y ortotipografía.

Los materiales didácticos para la enseñanza del inglés generalmente incluyen una gran variedad de tablas, cuadros, gráficos, ilustraciones y fotografías. El editor, no sólo desde el punto de vista estético, sino también del pedagógico, debe proponer y elegir todo aquel elemento paratextual que refuerce los conocimientos adquiridos o resulte significativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, de acuerdo con la edad, contexto social y cultural[10] y nivel de los alumnos. De lo contrario, el editor debe poseer los conocimientos y la sensibilidad suficiente para determinar qué tipo de imágenes es necesario descartar, ya sea porque su contenido sea confuso, irrelevante o incluso ofensivo para los usuarios.

En nuestros tiempos, los alumnos y profesores también requieren de materiales que pueda usarse en línea y en cualquier dispositivo digital, por lo que es deseable que los editores se encuentren al tanto de cómo explotar las aulas TIC y los recursos de internet, de modo que pueda agregarlos a su propuesta de creación de materiales didácticos.

El editor también estará encargado de supervisar que los procesos de autoría, edición, diseño y producción editorial se cumplan de acuerdo con el calendario establecido y con la máxima calidad posible, por lo que las capacidades de comunicación, conciliación y trabajo en equipo que posee el editor con formación docente serán de gran valor. Aunado a ello, el editor debe mostrar cierta sensibilidad hacia el aspecto mercadológico de la producción de un libro de texto: “Los editores, buscando ser fieles a la idea del libro que quieren publicar, a las concepciones que lo sustentan, a las actualizaciones disciplinares, didácticas y curriculares y combinar todo eso con la necesidad de la venta, advirtiendo, además, las diferencias posibles entre la realidad de las escuelas y las ideas imaginadas acerca de los modos en que se enseña o debería enseñarse.” (Romero, 2015: 365)

¿Qué hace un consultor académico de libros de texto para la enseñanza de inglés como lengua extranjera?

El perfil de un consultor académico también suele ser el de un docente, ya que requiere de habilidades de comunicación, además de un bagaje de conocimientos sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras y un nivel de dominio del inglés equivalente a B2 o C1. Un consultor académico se encarga de satisfacer directamente las necesidades de los usuarios (en este caso, los profesores), ya que les proporciona las herramientas necesarias para explotar al máximo los materiales didácticos producidos por una editorial. Asimismo, toma en cuenta las inquietudes de los docentes en su práctica diaria y tiene en consideración que “[l]os sentidos y prácticas que sustentan la elección y el uso de los textos escolares están asociados con cuatro lecturas que el docente construye sobre el contexto educativo: el aula, los niños, el vínculo con el conocimiento, la relación con las familias.” (Romero, 2015: 366)

Como parte del proceso de producción de los libros de texto, un consultor académico suele entrevistar a los profesores “[…] con la intención de testear la adecuación del libro a sus gustos o búsquedas.” (Romero, 2015: 364) Además, como eslabón entre el trabajo de escritorio del editor y la práctica en el aula de los profesores, el consultor académico desempeña un papel de facilitador que guía a los docentes a conocer la metodología de una serie de materiales didácticos, la filosofía que la sustenta y sus alcances, además de la diversidad de ventajas que el producto pueda darles. Asimismo, organizará talleres de capacitación y elaborará los materiales necesarios para conseguir sus objetivos docentes y comerciales.

El consultor académico, al igual que el editor, se beneficiará en gran medida de sus conocimientos pedagógicos, el uso de la metodología más reciente, así como de su dinamismo y habilidad de gestión de grupos que adquirió en su formación. También se encarga de hacer llegar a los editores la retroalimentación e inquietudes de los profesores y de darles a conocer las fortalezas y debilidades de los materiales, con el propósito de mejorar tanto los productos como la filosofía detrás de cada uno, y mantener la lealtad y satisfacción de los usuarios, de acuerdo con las necesidades del mercado.

Las habilidades de comunicación, planeación, creatividad y administración de un consultor académico son altamente valiosas, ya que se encargarán también de trabajar con la fuerza de ventas, a quienes capacitarán sobre las características y componentes de los materiales. Ya que, en muchas ocasiones, los vendedores o representantes comerciales no poseen antecedentes en la docencia, los consultores académicos deben pensar en estrategias y dinámicas que les permitan comunicares con la mayor precisión y claridad posibles la información relacionada con la metodología y las ventajas pedagógicas de sus productos.

¿Cómo se relaciona la formación como docente y el perfil profesional de los editores y consultores?

Si en realidad se alcanzan las competencias que las universidades que ofrecen licenciaturas o especialidades en enseñanza de inglés como lengua extranjera exponen en sus perfiles de egreso (según lo indican sus páginas web informativas), los egresados contarán con las habilidades necesarias para realizar cualquiera de estas dos labores.

Por ejemplo, se tomó una muestra de diez universidades o centros de estudios superiores para obtener información sobre el perfil de egreso esperado. Las habilidades que, en términos generales, se obtendrán al final de una licenciatura en Enseñanza de inglés como lengua extranjera, son:
– Analizar críticamente las corrientes lingüísticas, psicopedagógicas y didácticas más importantes y sus aportes a la enseñanza de lenguas.
– Diseñar planes y programas para la enseñanza del idioma
– Investigar diferentes métodos de evaluación del aprendizaje.
– Participar en investigaciones interdisciplinarias y sobre didáctica de la lengua.

Para la FES (Facultad de Estudios Superiores) Acatlán, los egresados de la Licenciatura en Enseñanza de inglés cuentan con un dominio del idioma inglés con equivalente al nivel C1 del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.[11] Asimismo, la información de esta institución describe las posibles salidas laborales, como “docente del idioma en instituciones educativas de nivel medio superior y superior, tanto del sector público como privado haciendo uso de las nuevas tecnologías, promoviendo el aprendizaje autónomo y la práctica reflexiva. Además de lo anterior el egresado poseerá las habilidades, conocimientos y capacidades que le permiten desempeñarse como consultor en el área.”[12] Cabe señalar que esta institución, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UEH) y la Universidad de Sonora son las únicas de entre las 10 universidades investigadas[13] que mencionan la consultoría o la creación de materiales didácticos como posibilidad de empleo. Sin embargo, no es totalmente claro a qué se refieren al decir “consultoría” o “asesoría”.

Luego de revisar el campo de trabajo de las instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas que se tomaron como muestra en esta investigación, resulta obvio que la docencia en todos los niveles educativos sea la opción que se menciona con más frecuencia. Si bien varias instituciones destacan que sus egresados son capaces de llevar a cabo el “diseño e implementación de programas, cursos y materiales para la enseñanza del inglés”[14], dichas descripciones son demasiado generales para referirse a un campo laboral en el que cada vez son más necesarios los especialistas en la enseñanza de lenguas extranjeras. Por ello, resulta muy plausible que estas salidas laborales sean desconocidas para los alumnos, ya que las instituciones mismas hacen una mención somera de ellas o ni siquiera las incluyen en los perfiles de egreso en sus sitios de internet o folletos informativos. Pocas destacan que sus egresados han adquirido las habilidades necesarias para la edición de materiales pedagógicos o la asesoría lingüística y académica en empresas editoriales, y que, con ello, se abre para ellos un panorama laboral mucho más amplio que el que se presupone.

Algunas muestras de ofertas laborales en el campo de la edición y la consultoría académica

Del 13 de septiembre al 13 de octubre del 2017, se solicitaron seis candidatos para editor de ese tipo de materiales en los portales Indeed y OCC. Las competencias requeridas son:

  1. Estudios de pedagogía o afín
  2. Experiencia en la edición de materiales (la cual puede adquirirse mediante los conocimientos de la carrera o a través de la creación y edición del material propio que se elabora día con día en un salón de clase).
  3. Habilidades para el uso de Exel, Word, Adobe e Internet
  4. Conocimientos gramaticales avanzados tanto del inglés como del español.

De igual modo, resulta importante tener experiencia docente, ya que ello permite conocer y anticipar las necesidades tanto del alumno como del profesor (e incluso las expectativas de los padres de familia) para crear los materiales propuestos. Además, el candidato a Editor de materiales de inglés como lengua extranjera (a veces llamado también Editor de inglés o Editor ELT), como lo muestran varias ofertas laborales, requiere:

  • Estudios de licenciatura
  • CAE con C1 de inglés
  • Experiencia docente de 5 años
  • Conocimientos de tecnología educativa

Se ofrecen sueldos competitivos (los cuales van desde los $15,000 a los $30,000 pesos mexicanos) y prestaciones superiores a las de la ley.

Por otro lado, los portales de empleo OCC y Talenteca publicaron, hasta el 16 de octubre de 2017, ofertas laborales para consultores académicos, cuyas responsabilidades principales son capacitar a los usuarios y a la fuerza de ventas respecto al uso de los productos editoriales. Asimismo, deben generar, diseñar y desarrollar planes y programas educativos, además de los materiales de apoyo para ello.  El perfil deseable del consultor académico es:

  • Contar con estudios de licenciatura o especialidad en docencia
  • Tener inclinación y gusto por el área comercial
  • Tener experiencia frente a grupos de cualquier nivel educativo
  • Gestionar presupuestos y procesos administrativos
  • Tener disponibilidad para viajar
  • Tener conocimientos e plataformas educativas
  • Contar con un dominio del inglés equivalente a B1 o C1
  • Tener conocimientos de Excel

El salario ofrecido es de entre $18,000 y $20,000 pesos mexicanos más bonos por resultados.

¿Cómo ayudar a difundir estas salidas laborales?

Resulta indispensable que las instituciones no sólo conozcan los perfiles de este tipo de empleos y los difundan entre sus egresados; por ello, deben plantearse la posibilidad de integrar asignaturas que desarrollen habilidades como el trabajo en equipo, nociones de mercadotecnia o negociación, así como fomentar el análisis crítico de los materiales didácticos que ya existen en el mercado, de modo que se creen parámetros para determinar la idoneidad de los contenidos o de la utilidad de los componentes de las series, o incluso aproximarse de manera crítica a los valores exaltados en los contenidos de los materiales.

Otra posibilidad de encaminar a los interesados en la edición o la consultoría académica consistiría en realizar convenios con las casas editoriales, de modo que los estudiantes de la Licenciatura en Enseñanza de inglés como lengua extranjera puedan prestar servicio social o prácticas profesionales. Desde luego, es necesario que se haga hincapié en la aplicación y los beneficios del uso de la tecnología para el aprendizaje significativo de una lengua extranjera, como lo requieren las habilidades del siglo XXI. [15]

Conclusión

Además de la satisfacción de realizar una labor creativa que favorezca a un grupo más numeroso de personas, desde el punto de vista pedagógico, la remuneración para el editor y consultor académico de materiales de Enseñanza de inglés como lengua extranjera puede ser de buena a muy buena, en comparación con las cifras ofrecidas por el Observatorio Laboral, ya que pueden ir de los 15,000 a los 40, 000 pesos mexicanos, dependiendo de la experiencia, la creatividad o los logros de objetivos.

Cabe aclarar que los intereses y aspiraciones individuales deben tomarse mucho en cuenta para dedicarse a estas actividades. Es decir, si bien podrían parecer áreas con beneficios sumamente atractivos, también implican situaciones que podrían no corresponder a la personalidad de algunos docentes: en el caso del editor, se trata de un trabajo que requiere trabajar frente a una computadora durante más de diez horas diarias. Los días de asueto o las vacaciones se verán reducidos significativamente en aras de cumplir con fechas de entrega a imprenta y promoción comercial. En el caso del consultor académico, es posible que tenga que viajar constantemente, dentro de la ciudad y por el país, lo cual puede dar como resultado altos niveles de estrés. Una vez que este aspecto haya sido tomado en cuenta, se puede dar el siguiente paso y postularse como candidato.

Si las instituciones formadoras de docentes de inglés difunden e impulsan las labores de un editor o consultor académico, estos, gracias a sus bases pedagógicas, pueden colaborar en los esfuerzos nacionales por fomentar una enseñanza reflexiva, crítica y constructivista de una lengua extranjera, desde una postura distinta pero igualmente valiosa que la de su contraparte que se encuentra en aulas.
Referencia
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http://www.acatlan.unam.mx/licenciaturas/205/

www. imco.org.mx

www.observatoriolaboral.org.mx

www. occ.com.mx

www.talenteca.com.mx

[1]* Docente de Humanísticas en la Licenciatura en Idiomas, en el Centro Universitario Angloamericano, S. C., desde el año 2006.

Véanse los Anuarios de Educación Superior publicados por la ANUIES, en los cuales puede apreciarse la gran cantidad de programas dedicados a la preparación de docentes. http://www.anuies.mx/busqueda-resultados.php

[2] Véase http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5205518&fecha=19/08/2011

[3] Véase http://www.pueblaonline.com.mx/2017/portal/index.php/nacion/item/55157-sep-impulsa-licenciatura-para-ensenanza-del-ingles#.Wf1AC2jWzIU.

[4] Es importante destacar que existen notas periodísticas refiriéndose a la falta de aprecio por la profesión docente en muchos otros países, como Brasil (https://elpais.com/sociedad/2014/01/03/actualidad/1388709630_056703.html) y Gran Bretaña (http://www.periodistadigital.com/ciencia/educacion/2017/04/21/nadie-quiere-ser-profesor-en-gran-bretana.shtml)

[5] Véase http://www.observatoriolaboral.gob.mx/#/compara/compara-detalle/5111/5214/

http://www.observatoriolaboral.gob.mx/#/compara/compara-detalle/5111/5341/

http://www.observatoriolaboral.gob.mx/#/compara/compara-detalle/5111/5321/

[6] Véase http://imco.org.mx/comparacarreras/#!/carrera/120

[7] Véase http://imco.org.mx/comparacarreras/#!/carrera/127

[8] Además del artículo aquí citado, existen otros estudios como “Estrés y burnout en profesores” (Moriana y Erruzo, 2004) y “¿Por qué se están “quemando” los profesores?” (Salanova et al., 2003) que abordan el alto grado de estrés laboral que existe actualmente entre los docentes.

[9] Muchas veces, esto no solamente se aplica a los usuarios y al contexto nacionales sino también a los del ámbito mundial, ya que es posible que el material educativo se comercialice en otros continentes.

[10] Como resultado de la internacionalización de los materiales, el editor ha de cerciorarse de que los contenidos puedan interpretarse casi de la misma forma en varias culturas y que los elementos paratextuales o las situaciones presentadas no resulten en contra de los valores promovidos en las distintas latitudes. (Véase Harwood, 2015: 5)

[11] Véase http://www.acatlan.unam.mx/licenciaturas/205/

[12] Ídem.

[13] Las universidades o centros universitarios elegidos para esta investigación, de manera aleatoria, fueron: FES Acatlán, Centro Universitario Angloamericano, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Universidad de Sonora, Universidad Tecnológica Americana, Universidad Cuauhtémoc, Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad Autónoma del Estado de México y Universidad del Desarrollo Profesional.

[14] Véase http://unidep.mx/licenciatura-en-ensenanza-del-idioma-ingles/

[15] Además de las posibilidades aquí expresadas, en los últimos dos meses se ha ofrecido el puesto de “Especialista educativo de inglés”, cuyo perfil también es el de un profesor de idiomas. Se ofrece un sueldo mensual de 40,000 a 45, 000 pesos mexicanos. Véase https://www.occ.com.mx/empleo/oferta/10283236-especialista-educativo-de-ingles?rank=17&page=1&type=0&uuid=&ai=false&showseo=true&returnURL=%2Fempleos-en-mexico-y-el-mundo%2Fpara-trabajar-en-Editorial-Santillana%2317

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