La consultoría académica y la edición de libros de texto: alternativas laborales para los docentes de inglés como lengua extranjera.

Por: Miroslava Guerra F.*

Resumen

Durante décadas, se ha concebido que la labor de un profesor de idiomas se limita a impartir clases ante un grupo. También suele considerarse que se trata de un empleo mal remunerado, con altos niveles de estrés o de poco, prestigio social, como lo muestras varios indicadores como el Observatorio Laboral y el IMCO. Este artículo pretende exponer que existen otras posibilidades laborales para los egresados de las licenciaturas y posgrados de enseñanza de inglés como lengua extranjera, como la edición de materiales didácticos o la consultoría académica, actividades que pueden representar opciones laborales bien remuneradas que también contribuyen a la educación.

Palabras clave: inglés como lengua extranjera. Lengua (en este caso, el inglés) que habla el aprendiz que no es su lengua materna y no tiene presencia en la comunidad en la que vive.

Introducción

En los últimos años, las universidades mexicanas, tanto públicas como privadas, han integrado en su oferta académica (presencial y a distancia) maestrías, especialidades y doctorados en docencia, lo cual es un indicador de mercado no sólo de que la enseñanza es una posibilidad laboral cada vez más recurrente para los egresados de cualquier licenciatura, sino también de la conciencia de la necesidad del desarrollo formal de competencias pedagógicas en los enseñantes.[1] Además, otras tantas instituciones cuentan, específicamente, con licenciaturas o especialidades en enseñanza de inglés como lengua extranjera, tal vez como resultado de la conocida relevancia que dicho idioma ha tenido en nuestra vida económica, social y cultural, o bien debido al impulso que las reformas educativas han dado a su enseñanza y aprendizaje.

Así, la enseñanza del inglés en la educación pública del país se ha acordado desde el año 2008, cuando se firmó el Acuerdo 592, el cual indica:

[…] Que en el marco de la Alianza por la Calidad de la Educación, suscrita el 15 de mayo de 2008 entre el Gobierno Federal y los maestros de México representados por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), se acordó impulsar la reforma de los enfoques, asignaturas y contenidos de la Educación Básica, así como la enseñanza del idioma inglés desde preescolar y la promoción de la interculturalidad […]

Que el Plan y los programas de estudio de la Educación Básica deben favorecer un currículo que propicie el aprendizaje de los alumnos en su lengua materna, sea ésta el español o alguna de las lenguas indígenas reconocidas en nuestro país; el aprendizaje del inglés, como una segunda lengua, y el desarrollo de competencias en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, como respuesta a la legítima demanda social en favor de la pertinencia, equidad y calidad de la escuela pública mexicana y de la sociedad del conocimiento […][2]

Del mismo modo, en los últimos meses se ha difundido la “Estrategia Nacional para el Fortalecimiento de la Enseñanza del Inglés”, la cual busca que México sea bilingüe en 20 años. Para ello, se ha establecido la enseñanza del inglés en las Escuelas Normales a partir del 2018 “para que en los siguientes cuatro años se tenga la primera generación bilingüe, lo que se fortalecerá con los maestros que ya imparten ese idioma en la educación obligatoria” (Secretaría de Educación Pública, 2017). Es tal la importancia de este proyecto que se ha hablado de que la SEP (Secretaría de Educación Pública) creará licenciaturas en todo el territorio nacional dedicadas a la enseñanza de inglés en preescolar y primaria.[3]

Estos profesores especializados en la enseñanza de inglés formarán parte del gremio de una profesión que “[…] constituye un componente significativo de la fuerza laboral mexicana, pues los trabajadores de la educación representan una cuarta parte de los profesionistas y técnicos calificados del país” (UNAM, 2015). Sin embargo, a pesar de que se reconoce la importancia de la labor de dichos profesionales en el informe que el INEE (Instituto Nacional para la Excelencia en la Educación) publicó en el 2015, se afirma que algunos profesores podrían percibir salarios mucho menores que otros profesionales con el mismo nivel educativo, lo cual haría que la profesión fuera menos atractiva para los posibles candidatos a estudiarla:

Más de la mitad de las docentes de educación preescolar y primaria tienen niveles salariales inferiores a los de otras profesionales con contratos de medio tiempo o más. En 2012, la mediana del salario real de las educadoras representó menos de la mitad de la mediana del salario de otras profesionistas con ese nivel de escolaridad y con jornadas de medio tiempo o más. En el caso de las docentes de primaria esa desventaja va del 15 a 25% cuando a las primeras se les compara con las profesionales en ciencias exactas o de la salud, respectivamente. Un fenómeno similar se presenta entre los varones, aunque las brechas salariales son menores […] (INEE, 2015:75)

Por otro lado, la tradición y los prejuicios, ya sea personales o sociales, llevan a los alumnos a considerar la docencia como una opción profesional poco deseable, ya que implica bajos niveles de prestigio social o salariales, como puede apreciarse en el artículo “¿Por qué los mejores alumnos (no) quieren ser profesores?”, escrito por Gabriela Sicilia (2016) y publicado en la página Fundación Europea Sociedad y Educación. Sicilia afirma que “[a]ctualmente éste es uno de los mayores desafíos para muchos de los países de la OCDE, donde no sólo la proporción de estudiantes que escoge la profesión es relativamente baja, sino que además los mejores estudiantes prefieren otras alternativas (en la OCDE sólo el 5% de los estudiantes aspira a ser profesor y además obtienen en media peores resultados académicos que quienes aspiran a otras profesiones)”. Asimismo, en el artículo “¿Quién quiere ser profesor?”, incluido en la publicación de la OCDE PISA in Focus, aparece una gráfica que representa el número de alumnos de 15 años, pertenecientes a los países miembros de la OCDE, que contemplan ser profesores. Según dicha gráfica, aunque nuestro país se encuentra por encima de la media de la OCDE, el porcentaje de jóvenes que piensa ser docente está por debajo de países como Turquía, Irlanda o Brasil (OCDE, 2015: 2). Además, “¿Quién quiere ser profesor?” llama la atención al hecho de que existen más mujeres que hombres que encuentran la profesión docente atractiva (ídem), por lo que es un ejemplo de la feminización de la labor docente, lo cual lleva implícito, como dice Ana Sánchez Bello, que “[e]l proceso de feminización de ciertos ámbitos laborales sigue aparejado a una menor valoración social y económica que repercute en la reproducción de la desigualdad. (Sánchez, 2012: 86) El panorama que se presenta ante la sociedad mexicana es, entonces, el descenso en las tasas de ingresos a la formación magisterial, como lo indica el artículo “Ser Maestro en México no es atractivo: INEE”, publicado el 8 de abril de 2015, en el periódico El Financiero[4].

No obstante, la información que arroja la consulta en la página gubernamental Observatorio Laboral (www.observatoriolaboral.org.mx) muestra que las carreras relacionadas con la docencia, clasificadas en el rubro de “didáctica, pedagogía y currículo”, tienen tasas de ocupación mucho mayores y, además, suelen desempeñar labores relacionadas con su carrera, en comparación con otras licenciaturas más solicitadas, como diseño, derecho o comunicación y periodismo.[5] En ocasiones, como puede verse en la herramienta de comparación de carreras de dicha página, los ingresos de los docentes suelen ser más altos, cuando cuentan con un posgrado.

A su vez, el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad), indica que los prospectos para la carrera de docencia son buenos en términos del índice de calidad de la inversión, herramienta que emplea dicho instituto para determinar la rentabilidad de estudiar la mayoría de las licenciaturas que se imparten en México. Su herramienta “Compara Carreas” intenta medir las consecuencias económicas de elegir una carrera. La carrera de docencia, según el IMCO, representa una calidad de inversión excelente (la cual se mide de acuerdo con el retorno sobre la inversión de riesgo). Se considera que es una inversión excelente en universidades públicas, según el informe de 2017, con un retorno del 96% y un riesgo del 8.4%. En cuanto al periodo de recuperación de la inversión, el IMCO señala 9.5 meses. El salario mensual promedio es de 9,785 pesos mexicanos, lo cual la sitúa en el lugar 47 de las carreras mejor pagadas. Sólo el 25% tiene ingresos mayores a 24,371 pesos mexicanos mensuales. Su tasa de desempleo es muy baja, con 1.3%, mientras que la tasa de informalidad es del 19.2%.[6]

Empero, el panorama no se presenta como totalmente halagüeño para los profesores de lengua extranjera: a pesar de su importancia actual en los sectores públicos y privados, como ya se ha mencionado, la carrera de Enseñanza del inglés como lengua extranjera no implica una situación económica sustancialmente mejor, ya que, aunque la calidad de la inversión se califica como “excelente”, según el IMCO, su retorno se considera bajo, con un 9.6% y un riesgo del 8.4%. El salario promedio es de 9,785 pesos mexicanos, lo cual implica que la inversión se recuperaría en 9.5 meses si se cursaron estudios en una universidad pública. Además, se dice que es la carrera número 47 mejor pagada en el país.[7]

Sin embargo, es posible que esta visión de los profesores de inglés como lengua extranjera cambie a corto plazo en México, ya que la Estrategia Nacional de Inglés (2017) ha impulsado una demanda de profesores de educación pública con salarios mucho mayores que los asignados convencionalmente a los profesores.

Otra de las posibles razones para que los estudios superiores en docencia no sean del gusto de quienes han de optar por una carrera universitaria o un posgrado, es el conocido estrés laboral, o burnout que podría aparecer en el quehacer docente frente a un grupo, hecho que varios estudios han abordado[8]. Por ejemplo, en el artículo, “El cansancio emocional del profesorado. buscando alternativas al poder estresante del sistema escolar”, además del término “burnout” se plantea el de “malestar docente”, el cual, señalan los autores, es común en la profesión, pues este síndrome “se da particularmente en organizaciones de servicios y suele afectar a profesionales que mantienen trato con clientes o usuarios” (Bernal y Donoso, 2013: 262). Además de causar en los docentes un sentimiento de frustración personal y social, el malestar docente se califica como una enfermedad, en tanto que, cuando un profesor se encuentra en estado de estrés, ya no se cumplen las condiciones de salud definidas por la OMS (Organización Mundial de la Salud), es decir, un estado de bienestar físico, mental y social (ídem).

No obstante, quienes limitan la profesión de la enseñanza a la labor en el salón de clase y a las antedichas ideas preconcebidas, ignoran que existen alternativas, igualmente valiosas para la formación, que requieren de los conocimientos teóricos y prácticos de un profesor de idiomas. Estas opciones pueden, además, representar un empleo fijo o de colaboración externa, bien remunerado, como complemento de la práctica docente: se trata de la edición de materiales para la enseñanza de inglés como lengua extranjera, o bien, la consultoría académica para fomentar el buen uso de esos materiales pedagógicos e impulsar las buenas prácticas metodológicas en escuelas y centros de idiomas.

La Estrategia Nacional de Inglés misma hace hincapié en la relevancia de las funciones mencionadas, al referirse a la excelencia de los materiales para la enseñanza y aprendizaje del idioma inglés como lengua extranjera, área en la que intervienen de manera directa los editores y consultores académicos, como se explicará más adelante: “Mediante una adecuada capacitación docente y materiales educativos de calidad, nuestros niños podrán aprender a comunicarse, escuchar, leer y escribir en inglés de manera fluida. La meta es que todos los estudiantes egresados de la educación media superior, al igual que sus maestros, sean bilingües.” (Gob.mx, 2017)

Varias empresas editoriales (en su mayoría, de proyección internacional) ofrecen puestos como editor o consultor académico, en los que se requieren las habilidades, conocimientos y experiencia docentes. Ambas ocupaciones, aunque siguiente siendo facilitadores de la educación, ya no suceden necesariamente dentro de las aulas (o frente a un grupo) y suelen percibir salarios superiores a los indicadores antes mencionados tanto del Observatorio Laboral como del IMCO, lo que elevaría el nivel de bienestar económico y la percepción social de los docentes ahora convertidos en creadores de materiales o promotores de la aplicación de los mismos en el día a día.

¿Qué hace un editor de libros de texto para la enseñanza de inglés como segunda lengua?

A pesar de la dificultad de determinar con exactitud qué hace un editor de libros de texto, la labor consiste, a grandes rasgos en: “[asumir] una permanente tarea de coordinación y de evaluación. [El editor] tiene una función central en el proceso, pues es el encargado de articular a todos los actores intervinientes en el mismo –autores, diseñadores, correctores, etc. (Johnsen, 1996). Juega un rol decisivo en la vida del texto ya que controla las operaciones por las que éstos se vuelven libros para unos usuarios particulares: los docentes y los niños.” (Romero, 2015: 360-361)

En particular, el editor libros de texto para la enseñanza de inglés como segunda lengua se dedica a planear y ejecutar la estrategia general de creación, edición y producción de materiales didácticos que impulsen la enseñanza y aprendizaje del idioma inglés, empleando las estrategias idóneas de acuerdo con la edad de los aprendientes, la carga lectiva de inglés, los aprendizajes esperados, la metodología requerida y el tipo de escuela (pública o privada) en la cual se emplearán dichos materiales. Estos incluyen no solamente el libro de texto, sino el cuaderno de trabajo y otros componentes para el alumno y el profesor, como videos, CDs o archivos de audio, material digital, guías didácticas, carteles, tarjetas de vocabulario, etc.

El editor no solamente se encarga de vigilar que la secuencia didáctica y los contenidos sean los adecuados, sino que también vigilará que cada componente contribuya a una experiencia de aprendizaje significativo. De este modo, ha de conocer y anticiparse a las necesidades e intereses tanto de los alumnos como de los docentes (a veces, incluso de los padres de familia),[9] además de poseer amplios conocimientos pedagógicos y metodológicos, ya que guiará a los autores (quienes también deben poseer experiencia docente) a generar el mejor contenido didáctico posible. Asimismo, los editores deben tener un excelente dominio del inglés (equivalente a C1), pues también suelen realizar labores de corrección de estilo y ortotipografía.

Los materiales didácticos para la enseñanza del inglés generalmente incluyen una gran variedad de tablas, cuadros, gráficos, ilustraciones y fotografías. El editor, no sólo desde el punto de vista estético, sino también del pedagógico, debe proponer y elegir todo aquel elemento paratextual que refuerce los conocimientos adquiridos o resulte significativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, de acuerdo con la edad, contexto social y cultural[10] y nivel de los alumnos. De lo contrario, el editor debe poseer los conocimientos y la sensibilidad suficiente para determinar qué tipo de imágenes es necesario descartar, ya sea porque su contenido sea confuso, irrelevante o incluso ofensivo para los usuarios.

En nuestros tiempos, los alumnos y profesores también requieren de materiales que pueda usarse en línea y en cualquier dispositivo digital, por lo que es deseable que los editores se encuentren al tanto de cómo explotar las aulas TIC y los recursos de internet, de modo que pueda agregarlos a su propuesta de creación de materiales didácticos.

El editor también estará encargado de supervisar que los procesos de autoría, edición, diseño y producción editorial se cumplan de acuerdo con el calendario establecido y con la máxima calidad posible, por lo que las capacidades de comunicación, conciliación y trabajo en equipo que posee el editor con formación docente serán de gran valor. Aunado a ello, el editor debe mostrar cierta sensibilidad hacia el aspecto mercadológico de la producción de un libro de texto: “Los editores, buscando ser fieles a la idea del libro que quieren publicar, a las concepciones que lo sustentan, a las actualizaciones disciplinares, didácticas y curriculares y combinar todo eso con la necesidad de la venta, advirtiendo, además, las diferencias posibles entre la realidad de las escuelas y las ideas imaginadas acerca de los modos en que se enseña o debería enseñarse.” (Romero, 2015: 365)

¿Qué hace un consultor académico de libros de texto para la enseñanza de inglés como lengua extranjera?

El perfil de un consultor académico también suele ser el de un docente, ya que requiere de habilidades de comunicación, además de un bagaje de conocimientos sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras y un nivel de dominio del inglés equivalente a B2 o C1. Un consultor académico se encarga de satisfacer directamente las necesidades de los usuarios (en este caso, los profesores), ya que les proporciona las herramientas necesarias para explotar al máximo los materiales didácticos producidos por una editorial. Asimismo, toma en cuenta las inquietudes de los docentes en su práctica diaria y tiene en consideración que “[l]os sentidos y prácticas que sustentan la elección y el uso de los textos escolares están asociados con cuatro lecturas que el docente construye sobre el contexto educativo: el aula, los niños, el vínculo con el conocimiento, la relación con las familias.” (Romero, 2015: 366)

Como parte del proceso de producción de los libros de texto, un consultor académico suele entrevistar a los profesores “[…] con la intención de testear la adecuación del libro a sus gustos o búsquedas.” (Romero, 2015: 364) Además, como eslabón entre el trabajo de escritorio del editor y la práctica en el aula de los profesores, el consultor académico desempeña un papel de facilitador que guía a los docentes a conocer la metodología de una serie de materiales didácticos, la filosofía que la sustenta y sus alcances, además de la diversidad de ventajas que el producto pueda darles. Asimismo, organizará talleres de capacitación y elaborará los materiales necesarios para conseguir sus objetivos docentes y comerciales.

El consultor académico, al igual que el editor, se beneficiará en gran medida de sus conocimientos pedagógicos, el uso de la metodología más reciente, así como de su dinamismo y habilidad de gestión de grupos que adquirió en su formación. También se encarga de hacer llegar a los editores la retroalimentación e inquietudes de los profesores y de darles a conocer las fortalezas y debilidades de los materiales, con el propósito de mejorar tanto los productos como la filosofía detrás de cada uno, y mantener la lealtad y satisfacción de los usuarios, de acuerdo con las necesidades del mercado.

Las habilidades de comunicación, planeación, creatividad y administración de un consultor académico son altamente valiosas, ya que se encargarán también de trabajar con la fuerza de ventas, a quienes capacitarán sobre las características y componentes de los materiales. Ya que, en muchas ocasiones, los vendedores o representantes comerciales no poseen antecedentes en la docencia, los consultores académicos deben pensar en estrategias y dinámicas que les permitan comunicares con la mayor precisión y claridad posibles la información relacionada con la metodología y las ventajas pedagógicas de sus productos.

¿Cómo se relaciona la formación como docente y el perfil profesional de los editores y consultores?

Si en realidad se alcanzan las competencias que las universidades que ofrecen licenciaturas o especialidades en enseñanza de inglés como lengua extranjera exponen en sus perfiles de egreso (según lo indican sus páginas web informativas), los egresados contarán con las habilidades necesarias para realizar cualquiera de estas dos labores.

Por ejemplo, se tomó una muestra de diez universidades o centros de estudios superiores para obtener información sobre el perfil de egreso esperado. Las habilidades que, en términos generales, se obtendrán al final de una licenciatura en Enseñanza de inglés como lengua extranjera, son:
– Analizar críticamente las corrientes lingüísticas, psicopedagógicas y didácticas más importantes y sus aportes a la enseñanza de lenguas.
– Diseñar planes y programas para la enseñanza del idioma
– Investigar diferentes métodos de evaluación del aprendizaje.
– Participar en investigaciones interdisciplinarias y sobre didáctica de la lengua.

Para la FES (Facultad de Estudios Superiores) Acatlán, los egresados de la Licenciatura en Enseñanza de inglés cuentan con un dominio del idioma inglés con equivalente al nivel C1 del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.[11] Asimismo, la información de esta institución describe las posibles salidas laborales, como “docente del idioma en instituciones educativas de nivel medio superior y superior, tanto del sector público como privado haciendo uso de las nuevas tecnologías, promoviendo el aprendizaje autónomo y la práctica reflexiva. Además de lo anterior el egresado poseerá las habilidades, conocimientos y capacidades que le permiten desempeñarse como consultor en el área.”[12] Cabe señalar que esta institución, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UEH) y la Universidad de Sonora son las únicas de entre las 10 universidades investigadas[13] que mencionan la consultoría o la creación de materiales didácticos como posibilidad de empleo. Sin embargo, no es totalmente claro a qué se refieren al decir “consultoría” o “asesoría”.

Luego de revisar el campo de trabajo de las instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas que se tomaron como muestra en esta investigación, resulta obvio que la docencia en todos los niveles educativos sea la opción que se menciona con más frecuencia. Si bien varias instituciones destacan que sus egresados son capaces de llevar a cabo el “diseño e implementación de programas, cursos y materiales para la enseñanza del inglés”[14], dichas descripciones son demasiado generales para referirse a un campo laboral en el que cada vez son más necesarios los especialistas en la enseñanza de lenguas extranjeras. Por ello, resulta muy plausible que estas salidas laborales sean desconocidas para los alumnos, ya que las instituciones mismas hacen una mención somera de ellas o ni siquiera las incluyen en los perfiles de egreso en sus sitios de internet o folletos informativos. Pocas destacan que sus egresados han adquirido las habilidades necesarias para la edición de materiales pedagógicos o la asesoría lingüística y académica en empresas editoriales, y que, con ello, se abre para ellos un panorama laboral mucho más amplio que el que se presupone.

Algunas muestras de ofertas laborales en el campo de la edición y la consultoría académica

Del 13 de septiembre al 13 de octubre del 2017, se solicitaron seis candidatos para editor de ese tipo de materiales en los portales Indeed y OCC. Las competencias requeridas son:

  1. Estudios de pedagogía o afín
  2. Experiencia en la edición de materiales (la cual puede adquirirse mediante los conocimientos de la carrera o a través de la creación y edición del material propio que se elabora día con día en un salón de clase).
  3. Habilidades para el uso de Exel, Word, Adobe e Internet
  4. Conocimientos gramaticales avanzados tanto del inglés como del español.

De igual modo, resulta importante tener experiencia docente, ya que ello permite conocer y anticipar las necesidades tanto del alumno como del profesor (e incluso las expectativas de los padres de familia) para crear los materiales propuestos. Además, el candidato a Editor de materiales de inglés como lengua extranjera (a veces llamado también Editor de inglés o Editor ELT), como lo muestran varias ofertas laborales, requiere:

  • Estudios de licenciatura
  • CAE con C1 de inglés
  • Experiencia docente de 5 años
  • Conocimientos de tecnología educativa

Se ofrecen sueldos competitivos (los cuales van desde los $15,000 a los $30,000 pesos mexicanos) y prestaciones superiores a las de la ley.

Por otro lado, los portales de empleo OCC y Talenteca publicaron, hasta el 16 de octubre de 2017, ofertas laborales para consultores académicos, cuyas responsabilidades principales son capacitar a los usuarios y a la fuerza de ventas respecto al uso de los productos editoriales. Asimismo, deben generar, diseñar y desarrollar planes y programas educativos, además de los materiales de apoyo para ello.  El perfil deseable del consultor académico es:

  • Contar con estudios de licenciatura o especialidad en docencia
  • Tener inclinación y gusto por el área comercial
  • Tener experiencia frente a grupos de cualquier nivel educativo
  • Gestionar presupuestos y procesos administrativos
  • Tener disponibilidad para viajar
  • Tener conocimientos e plataformas educativas
  • Contar con un dominio del inglés equivalente a B1 o C1
  • Tener conocimientos de Excel

El salario ofrecido es de entre $18,000 y $20,000 pesos mexicanos más bonos por resultados.

¿Cómo ayudar a difundir estas salidas laborales?

Resulta indispensable que las instituciones no sólo conozcan los perfiles de este tipo de empleos y los difundan entre sus egresados; por ello, deben plantearse la posibilidad de integrar asignaturas que desarrollen habilidades como el trabajo en equipo, nociones de mercadotecnia o negociación, así como fomentar el análisis crítico de los materiales didácticos que ya existen en el mercado, de modo que se creen parámetros para determinar la idoneidad de los contenidos o de la utilidad de los componentes de las series, o incluso aproximarse de manera crítica a los valores exaltados en los contenidos de los materiales.

Otra posibilidad de encaminar a los interesados en la edición o la consultoría académica consistiría en realizar convenios con las casas editoriales, de modo que los estudiantes de la Licenciatura en Enseñanza de inglés como lengua extranjera puedan prestar servicio social o prácticas profesionales. Desde luego, es necesario que se haga hincapié en la aplicación y los beneficios del uso de la tecnología para el aprendizaje significativo de una lengua extranjera, como lo requieren las habilidades del siglo XXI. [15]

Conclusión

Además de la satisfacción de realizar una labor creativa que favorezca a un grupo más numeroso de personas, desde el punto de vista pedagógico, la remuneración para el editor y consultor académico de materiales de Enseñanza de inglés como lengua extranjera puede ser de buena a muy buena, en comparación con las cifras ofrecidas por el Observatorio Laboral, ya que pueden ir de los 15,000 a los 40, 000 pesos mexicanos, dependiendo de la experiencia, la creatividad o los logros de objetivos.

Cabe aclarar que los intereses y aspiraciones individuales deben tomarse mucho en cuenta para dedicarse a estas actividades. Es decir, si bien podrían parecer áreas con beneficios sumamente atractivos, también implican situaciones que podrían no corresponder a la personalidad de algunos docentes: en el caso del editor, se trata de un trabajo que requiere trabajar frente a una computadora durante más de diez horas diarias. Los días de asueto o las vacaciones se verán reducidos significativamente en aras de cumplir con fechas de entrega a imprenta y promoción comercial. En el caso del consultor académico, es posible que tenga que viajar constantemente, dentro de la ciudad y por el país, lo cual puede dar como resultado altos niveles de estrés. Una vez que este aspecto haya sido tomado en cuenta, se puede dar el siguiente paso y postularse como candidato.

Si las instituciones formadoras de docentes de inglés difunden e impulsan las labores de un editor o consultor académico, estos, gracias a sus bases pedagógicas, pueden colaborar en los esfuerzos nacionales por fomentar una enseñanza reflexiva, crítica y constructivista de una lengua extranjera, desde una postura distinta pero igualmente valiosa que la de su contraparte que se encuentra en aulas.
Referencia
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http://www.acatlan.unam.mx/licenciaturas/205/

www. imco.org.mx

www.observatoriolaboral.org.mx

www. occ.com.mx

www.talenteca.com.mx

[1]* Docente de Humanísticas en la Licenciatura en Idiomas, en el Centro Universitario Angloamericano, S. C., desde el año 2006.

Véanse los Anuarios de Educación Superior publicados por la ANUIES, en los cuales puede apreciarse la gran cantidad de programas dedicados a la preparación de docentes. http://www.anuies.mx/busqueda-resultados.php

[2] Véase http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5205518&fecha=19/08/2011

[3] Véase http://www.pueblaonline.com.mx/2017/portal/index.php/nacion/item/55157-sep-impulsa-licenciatura-para-ensenanza-del-ingles#.Wf1AC2jWzIU.

[4] Es importante destacar que existen notas periodísticas refiriéndose a la falta de aprecio por la profesión docente en muchos otros países, como Brasil (https://elpais.com/sociedad/2014/01/03/actualidad/1388709630_056703.html) y Gran Bretaña (http://www.periodistadigital.com/ciencia/educacion/2017/04/21/nadie-quiere-ser-profesor-en-gran-bretana.shtml)

[5] Véase http://www.observatoriolaboral.gob.mx/#/compara/compara-detalle/5111/5214/

http://www.observatoriolaboral.gob.mx/#/compara/compara-detalle/5111/5341/

http://www.observatoriolaboral.gob.mx/#/compara/compara-detalle/5111/5321/

[6] Véase http://imco.org.mx/comparacarreras/#!/carrera/120

[7] Véase http://imco.org.mx/comparacarreras/#!/carrera/127

[8] Además del artículo aquí citado, existen otros estudios como “Estrés y burnout en profesores” (Moriana y Erruzo, 2004) y “¿Por qué se están “quemando” los profesores?” (Salanova et al., 2003) que abordan el alto grado de estrés laboral que existe actualmente entre los docentes.

[9] Muchas veces, esto no solamente se aplica a los usuarios y al contexto nacionales sino también a los del ámbito mundial, ya que es posible que el material educativo se comercialice en otros continentes.

[10] Como resultado de la internacionalización de los materiales, el editor ha de cerciorarse de que los contenidos puedan interpretarse casi de la misma forma en varias culturas y que los elementos paratextuales o las situaciones presentadas no resulten en contra de los valores promovidos en las distintas latitudes. (Véase Harwood, 2015: 5)

[11] Véase http://www.acatlan.unam.mx/licenciaturas/205/

[12] Ídem.

[13] Las universidades o centros universitarios elegidos para esta investigación, de manera aleatoria, fueron: FES Acatlán, Centro Universitario Angloamericano, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Universidad de Sonora, Universidad Tecnológica Americana, Universidad Cuauhtémoc, Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad Autónoma del Estado de México y Universidad del Desarrollo Profesional.

[14] Véase http://unidep.mx/licenciatura-en-ensenanza-del-idioma-ingles/

[15] Además de las posibilidades aquí expresadas, en los últimos dos meses se ha ofrecido el puesto de “Especialista educativo de inglés”, cuyo perfil también es el de un profesor de idiomas. Se ofrece un sueldo mensual de 40,000 a 45, 000 pesos mexicanos. Véase https://www.occ.com.mx/empleo/oferta/10283236-especialista-educativo-de-ingles?rank=17&page=1&type=0&uuid=&ai=false&showseo=true&returnURL=%2Fempleos-en-mexico-y-el-mundo%2Fpara-trabajar-en-Editorial-Santillana%2317

La Lengua Española, Factor de Desarrollo Económico


Por: Carmen Alicia Arroyo de la Fuente 

la lengua española, extendida en tan dilatados

territorios y en tan diversos países, tiende, a pesar

de ello, más a la unidad básica que a la diversidad.

José G. Moreno de Alba (2003)

Resumen

Este artículo pretende exponer las razones por las cuales es indispensable conocer la lengua española en todos sus aspectos: fonológico, gramatical y léxico; pues está considerada, actualmente, como uno de los factores económicos más importantes a nivel mundial, tanto en los negocios, como en la difusión cultural, las comunicaciones —incluido internet— y el turismo, privilegiando el idiomático.

Palabra clave: turismo idiomático. Modalidad del turismo cultural cuya motivación es el aprendizaje o perfeccionamiento de un idioma, distinto al nativo. Se estudia en el país de origen de la lengua.

Introducción

La expansión del español ha sido incesante desde el colonialismo castellano del siglo XV hasta nuestros días, constituyéndose éste, como la segunda lengua en importancia por el número de hablantes que lo utilizan para desarrollar diferentes actividades.

En un mundo globalizado, donde predominan los intercambios comerciales y la comunicación es fundamental para el crecimiento económico de las naciones, diversas instituciones y empresas han privilegiado la enseñanza del idioma, lo cual lo coloca en una perspectiva muy alentadora, pues las proyecciones a futuro consideran que, en el año 2050, Estados Unidos será el primer país hispanohablante.

José Miguel Sánchez, director de cursos internacionales de la Universidad de Salamanca, afirmó que: “Los desafíos del panhispanismo nos obligan a invertir en calidad”, denotando de esta manera su preocupación por difundir el idioma; y si España, cuna de la lengua romance que nos ocupa, se ha preocupado por establecer, a través del Instituto Cervantes, centros de enseñanza en todo el mundo, Hispanoamérica y otras regiones donde el español es lengua oficial, nacional o aún pervive, están obligadas a mantenerse, en este rubro, al mismo nivel.

Independientemente de las variaciones dialectales en cada una las regiones donde se habla esta lengua, la unidad de su sistema lo hace un factor determinante del crecimiento económico mundial. 

  1. Expansión del español.

Desde el siglo XIII, en que la obra de Alfonso X, “El Sabio”, rey de Castilla, consolidó el castellano como una lengua apta para traducir y difundir obras magistrales de hombres de ciencia y arte de la antigüedad, la evolución, el enriquecimiento y la expansión del idioma no han cesado. Este monarca continuó la labor que, de alguna manera, iniciaron Raimundo, arzobispo de Toledo con su escuela o taller de traductores; Rodrigo Ximénez de Rada, “el Toledano” y Lucas de Tuy “el Tudense”.

Con la alianza entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, el castellano, que ya había absorbido otros dialectos peninsulares “merecería el nombre de lengua española, y no sólo castellana, por su carácter definitivamente nacional” (Moreno, 2003). Fue entonces, cuando el gramático Antonio de Nebrija, en 1492, le entregó a la monarca, su Gramática castellana, obra que podían utilizar los colonizadores españoles para enseñar el idioma en los territorios en los que se asentaran.

Con el llamado Descubrimiento de América (1492) y, posteriormente, con la Conquista de México (1521) y otros asentamientos españoles a lo largo del Nuevo Continente, la inculturación de los indígenas que respondió a la configuración etno-social de las colonias españolas, se dio principalmente a través del idioma, mismo que adoptó un gran número de términos léxicos de las lenguas nativas, según las diferentes zonas geográficas, posibilitando el desarrollo cultural y económico de las regiones americanas.

Sin embargo, el expansionismo español no se limitó a las latitudes antes mencionadas, regiones africanas como Ceuta, Melilla, Tetuán, Tánger, la Guinea Ecuatorial, Filipinas y territorios de Medio Oriente donde se asentaron los judíos y musulmanes expulsados de la Península Ibérica en el tiempo de los Reyes Católicos, también hablan español.

             Los siglos XVII y XVIII fueron muy importantes en la expansión y uso de la lengua. El Periodismo fue el vehículo de difusión de toda clase de ideas que revolucionaron las estructuras de organización, convivencia e intercambio de las sociedades humanas.

En el XIX, en el plano teórico, se consolida la Lingüística como ciencia autónoma con sus propios métodos acordes a su objeto de estudio; sin embargo, paralela e independientemente, el español, que es una lengua viva, continuó cambiando, adaptándose a las necesidades y condiciones de relación de sus hablantes.

Con el arribo del XX y el vertiginoso desarrollo de las ciencias y la tecnología, los requerimientos lingüísticos se hicieron más complejos, pues la diversidad y la penetración de los medios masivos de comunicación transformaron la manera de pensar y de hablar de los individuos. Uno de esos grandes inventos, cuyos antecedentes se remontan a los años ´60s, es internet.

El español se está colocando como la segunda lengua más utilizada en internet, también lo es en Twitter y en Facebook, aproximadamente 80 millones de personas lo utilizan para interactuar entre sí. De hecho, algunos lingüistas consideran que no solamente existen un código oral y uno escrito, sino también uno tecleado.

  1. Variaciones dialectales del español

Se denominan así las variedades geográficas de cualquier lengua cuando se distribuye por extensas regiones geográficas y permite identificar a sus hablantes. En el caso de la española se han considerado, como algunas de las más comunes, las siguientes:

2.1 Fonéticas

Entre éstas aparecen la ausencia o presencia de ceceo/seseo, fonemas que corresponden a las grafías c/z y s; el yeísmo, grafías ll e y; la aspiración o no de s o z cuando preceden a una consonante; la pronunciación del grupo consonántico tl en palabras como atlante, que en el español americano, principalmente en el de México, no se separa y en el peninsular sí [a.tlante]/ [at.lante]. Tales variaciones no causan problemas de inteligibilidad entre los hispanohablantes.

2.2 Gramaticales

Entre éstas se encuentra el voseo o uso del vosotros —pronombre informal de la segunda persona plural—. La colocación de pronombres átonos enclíticos y proclíticos y su empleo excesivo: leísmo, loísmo, laísmo. El uso inmoderado de perífrasis verbales: voy a comer/comeré, no te lo puedes perder/no te lo pierdas.

 2.3 Léxicas

En este aspecto se presentan considerables diferencias, principalmente en la incorporación de términos provenientes de lenguas indígenas caribeñas y continentales referentes a flora, fauna, topónimos, artículos de uso común, etc., tales como: ají, maguey y cacique, de origen taíno; pulque, procedente del arahuaco; jícara, chía, petate, del nahua.

  1. Importancia de la lengua española

El desarrollo económico de los países hispanoamericanos ha sido la causa del impulso que ubicó a la lengua española como el factor más importante en este crecimiento, ya que la mayor parte de los hablantes de español están en el continente americano.

El informe del año 2016, del Instituto Cervantes, El Español: una lengua viva, se refiere, entre otras cosas, a la capacidad de compra de los 470 millones de hispanohablantes nativos que constituyen, aproximadamente, el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, falta añadir a quienes lo tienen como segunda lengua y a quienes se les considera de “competencia limitada”; entonces, el número de hispanohablantes asciende, aproximadamente, a 550 millones, cifra que en el mercado internacional ninguna empresa se puede dar el lujo de desdeñar, pues el poder adquisitivo de este sector aumenta paulatinamente y hace que la lengua española sea un medio de promoción de todo tipo de productos y servicios.

México tiene el mayor número de hispanohablantes en el mundo, 127 millones, y ocupa el décimocuarto lugar entre las primeras cincuenta economías mundiales; sin embargo, en Estados Unidos 41 millones de personas también tienen al español como lengua materna y se calcula que en el futuro, año 2060, este país ocupará el segundo lugar o el que actualmente tiene el nuestro.

Latinoamérica, como proveedora de materias primas a innumerables empresas multinacionales, ha hecho que en Japón haya surgido la necesidad de conocer nuestra lengua para facilitar las transacciones comerciales, recuérdese como ejemplo el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Pero la importancia de la lengua radica también en otros rubros: los contenidos culturales, las empresas de traducción e interpretación, la educación y el turismo idiomático; sectores que exigen, por su naturaleza, calidad en el uso del idioma.

Existen empresas e instituciones que se dedican a impulsar el idioma como factor de crecimiento financiero: compañías editoriales, instituciones de enseñanza —como las Universidades, Centros de Enseñanza de Idiomas, el Instituto Cervantes, la Real Academia Española y sus Academias filiales en los países hispanohablantes—; agencias de traducción y/o interpretación; sectores turísticos, incluyendo el turismo idiomático, pues actualmente hay más de 21 millones de estudiantes de español; artísticos, como el cine, el teatro, la música y medios de comunicación, por señalar algunos.

Es incuestionable la importancia de la lengua española en el mundo actual. El Atlas de la lengua española en el mundo, citado en el informe del Instituto Cervantes

destaca algunas características del español como lengua internacional que podrían explicar el porqué… es una lengua homogénea: es una lengua geográficamente compacta: la mayor parte de los países hispanohablantes ocupa territorios contiguos; el territorio hispánico ofrece un índice de comunicatividad muy alto; tiene carácter oficial y vehicular en veintiún países del mundo; es una lengua en expansión; es lengua de una cultura internacional (2016).

A cualquier persona que, personal o profesionalmente le interese el futuro, su futuro, aprender meticulosamente el español es una obligación ineludible, pues a mediano plazo será uno de los idiomas principales en los negocios internacionales.

Referencias

Alatorre, Antonio. Los 1001 años de la lengua española. 6ª reimp. México, Fondo de Cultura Económica, 2012.

Arias Álvarez, Beatriz. Documentos públicos y privados del siglo XVI. UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica “Juan Manuel Lope Blanch”. México, 2014. Ediciones especiales, 77.

Lope Blanch, Juan Manuel. Ensayos sobre el español de América. UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas. México, 1993.

Penny, Ralph. Gramática histórica del español. Trad. José Ignacio Pérez Pascual y María Eugenia Pérez Pascual. 2ª ed. Barcelona, Editorial Ariel, S. A., 2006.

Moreno de Alba, José G. La lengua española en México. México, Fondo de Cultura Económica. México, 2003.

http://cvc.cervantes.es/Anuario/Elespañolenelmundo Consultado el 31-05-17.

Ruiz Mantilla, Jesús. “Rentabilidad del español”. Periódico El País. Recuperado de http://www.elpais.es 2017/06/01

Para enseñar el placer de la lectura ¿hay que prescindir de la pedagogía?

Por: Adriana de Villa

En estos tiempos de la Internet, se pone en duda que el acto de leer metódicamente como se hace en los libros, sea el vehículo ideal para la divulgación del conocimiento y su transmisión a nuevas generaciones. Ahora todo se googlea, y se hace acríticamente, sin una base de conocimiento y un bagaje cultural que facilite un criterio que filtre y juzgue la veracidad del contenido que se obtiene en la red. A diferencia del libro, en la red se lee fragmentaria e incidentalmente, no hay la concatenación y la metalectura que facilitan los libros al ir formando una cultura. En este contexto hay que seguir revalorizando e inculcando el hábito de la lectura, así como enseñar una metodología para leerlo. Pero en el marco de la cultura contemporánea es probable que debamos revisar el método de divulgación de la lectura a las nuevas generaciones, más hechas a la era de la información.

Aunque en este texto hablaré de obras literarias, me referiré a ellas como el libro o los libros, las metodologías aquí revisadas se centran en la Literatura como vehículo de placer y goce en la historia y el lenguaje; sin embargo, la aproximación al libro como instrumento de conocimiento, ya sea técnico, ensayo o cualquier otro género, siempre será más fácil y efectiva si se tiene la habilidad de la lectura. La Literatura gracias a su aporte lúdico ayuda a desarrollar esa habilidad. Así que aquí tomamos la aproximación al libro de Literatura como puerta de entrada a todos los demás, y yendo más lejos aún después de los otros libros, manteniéndose como fuente de enriquecimiento del espíritu, de ahí su importancia.

En este artículo, expongo mis experiencias como docente a la vez que hago el análisis de las ideas que el profesor de literatura y novelista Daniel Pennac vierte en su ensayo Como una Novela. Pennac es considerado uno de los autores franceses más influyentes del momento y resulta muy interesante contrastar sus planteamientos sobre la divulgación de la lectura y su metodología con mis propias experiencias en el aula y talleres de lectura.

Con una narrativa coloquial y ágil, en Como una Novela Pennac sostiene que el amor por la lectura es algo que todo niño ha experimentado y la reconciliación con el libro es por tanto algo que puede recuperarse. La obra indaga sobre las razones por las que el niño pide se le lea un cuento cada noche, siendo un lector potencial termina por convertirse en el joven que siente verdadera fobia por la lectura. Con este exitoso manual, o antimanual de lectura como es conocido en Europa y apoyado en su experiencia como docente, Pennac busca orientar a los docentes de bachillerato para lograr que los alumnos adquieran o recuperen el placer de la lectura. No sé si este método sea aplicable a nivel licenciatura, e inclusive en el bachillerato en México, pero ciertamente nos puede aportar ideas para introducir a la lectura a un alumnado que viene sin ese hábito y sin un bagaje de libros esenciales que les permita aprovechar adecuadamente su paso por la Universidad.

En cada nuevo curso de la materia de Lectura me he encontrado con que la gran mayoría de los alumnos llegan del bachillerato con un gran déficit en materia de lectura y de conocimiento de obras literarias y que al preguntarles responden en su mayoría no tener el hábito o el gusto por los libros, aún cuando han elegido una carrera en donde la lectura es una herramienta indispensable. A lo largo de los cursos que imparto analizamos diferentes tipos de textos; en la primera lectura, a ciegas, sin ningún tipo de información o conocimiento previo sobre el autor, contexto histórico y texto en cuestión, me intereso por saber las ideas, imágenes, sensaciones, emociones, evocaciones que la lectura haya suscitado en los alumnos, algunas veces, me encuentro con diferentes opiniones, pero con frecuencia con miradas atónitas y bocas silenciosas, o un “nada”, “no sé”, “no entendí” por respuesta. Comienzo entonces a abordar la biografía del autor, su contexto histórico, el de la obra, pasamos a una segunda lectura del mismo texto y entonces el contenido y el sentido del libro comienzan a clarificarse, en esto precisamente consiste la formación de una cultura, a diferencia de la lectura fragmentaria en la Internet para sólo obtener cápsulas de información. Después de estas dos etapas, continúo con mis explicaciones, anotaciones, anécdotas, etc. y el alumno comienza por sí solo a aventurarse en la comprensión e interpretación del texto, hay excepciones. Al final del curso, constato el progreso de algunos alumnos, aquellos a los que logré tocar; no obstante, muchas veces encuentro intocables. ¿Por qué? ¿de qué depende? ¿por qué al cabo de este curso a lo largo de varias generaciones, impartiendo la misma materia de lectura hay alumnos e inclusive grupos de los que uno obtiene excelente respuesta, pero en otros no es el caso? Buscando dar respuesta a estas preguntas me propuse junto con mi grupo de la materia de Lectura leer el libro de Daniel Pennac, aplicarlo, comentarlo, discutirlo y a partir de ello, sacar mis propias conclusiones con base en mi experiencia en clase y enriqueciéndolo con la participación de los alumnos; el antimanual, como se le ha llamado en Europa cuya difusión y crítica —no sé qué tanto su aplicación— ha sido exitosa, nos invita a los docentes a prescindir de herramientas pedagógicas tales como las que utilizamos históricamente, biografías, contextos, cuestionarios de comprensión de lectura, entrega de reportes de lectura, etc. El proyecto buscó alcanzar los siguientes objetivos:

—Que el alumno pierda el miedo a la lectura, lea por placer y citando a Pennac “se embarque en un libro como en una aventura personal y libremente elegida”.

—Buscar la “reconciliación con el libro”

I- De la magia a la aversión por la lectura

Pennac afirma: “El verbo leer no soporta el imperativo, al igual que el verbo amar. Ama en su forma imperativa no nos da resultado alguno”, por el contrario, puede provocar verdadera aversión por el objeto o sujeto que debe ser amado; mientras que su prohibición produce el efecto contrario. Si lee en la actualidad parece ser la consigna de profesores, padres de familia y hasta de campañas en los medios masivos de comunicación: “Lee 20 minutos al día”, hasta hace no muchos años —sino es que aun sucede—,  a un niño o mujer lectores solía decírseles “No leas, que te mete ideas en la cabeza”, “Mujer que sabe latín no encuentra marido ni tiene buen fin”, leer como un acto subversivo.  Se trata pues de leer o no leer, en imperativo.

Igual que al principio de las civilizaciones con la narrativa oral, en la infancia y con la presencia del padre o la madre cuentacuentos, la lectura no era deber sino fuente de placer. El placer de escuchar historias, pero también de contarlas. El contador de historias o autor, entonces, el padre-lector como el puente, el alquimista, el portal a la magia, al mundo de la fantasía y la imaginación: al mundo del libro, de la abstracción y de la recreación del mundo íntimo para dotarlo de sentido. El padre lector y el cuento que al final de la jornada prometía el escape de la realidad cotidiana, lo contrario suponía la privación de ese placer. Un placer, una imaginación, un sentido, propios, los del niño. El argumento, los personajes, el sentido. Si habían sido comprendidos o no, no era algo que se buscara saber u obtener. Sólo el niño lo sabría y aquello formaba parte de su universo personal. Según Pennac, “Sus relaciones privadas con Blanca Nieves o con cualquiera de los siete enanos pertenecían al orden de la intimidad. Abrimos formidablemente su apetito de lector. ¡Hasta el punto de que tenía prisa por aprender a leer! ¡Qué pedagogos éramos cuando no estábamos preocupados por la pedagogía!”. Mientras, en el salón de clase descubrimos que a dos de las tres alumnas de la clase de Lectura no les leyeron de niñas sus padres ni en la escuela. A la tercera de ellas su padre le contaba cuentos inventados por él. A mí no me leyeron, sin embargo, soy lectora voraz, lo que contradice a Pennac en mi caso particular.

II- Hay que leer. El dogma

Algunos años después la magia y el placer han dado paso al deber, al imperativo hay que leer, a la aversión a la lectura, al joven asustado ante la enorme cantidad de páginas por afrontar en tan poco tiempo. ¿A dónde se fue el placer? Aparece entonces el dogma por parte de padres y profesores: culpamos al siglo de lo audiovisual, la pasividad del telespectador, la Internet, las redes sociales (las alumnas de Lectura manifestaron no creer tampoco que la televisión sea el problema, consideran que encenderla es cuestión de decisión propia); o bien, la brecha generacional, la sociedad de consumo… y cuando no es culpa de todo lo anterior lo es de la escuela; enumeramos las diferentes razones para no amar la lectura, olvidando lo único que años atrás había producido la magia: la intimidad. La creación o recreación del universo propio, función esencial del cuento y el arte en general, el dotar de sentido a la existencia, la sublimación o evasión de la rutina del cotidiano, la fuente de placer por el placer mismo. Un viaje, un mundo, un regalo, gratuitos, sin pedir nada a cambio, sin exigir una comprensión, una descripción, una explicación.

Cuando el niño ingresa a la escuela el padre cuentacuentos abandona su labor de alquimista que proporcionaba la fuente de placer para convertirse en el vigilante del nuevo deber ser o lo delegará al profesor.  El regalo se convierte en imposición, leer se conjuga en imperativo y la lectura por placer se ha perdido.

Pero puede recuperarse…

¿En qué momento se perdió? Según Pennac: “En el momento en que se puso fin a las lecturas nocturnas: lo que un niño comienza por aprender no es la acción, sino el gesto de la acción; ayudamos al aprendiz a hacer sus deberes y cuando manifestó los primeros signos de cansancio en materia de lectura, insistimos en que leyera su página diaria y entendiera su sentido“. Tarea no siempre fácil, además de comenzar a compararlo con los otros chicos.

¿Qué se hizo del lector potencial ideal que era el niño en los tiempos del padre cuentacuentos? Los personajes mágicos que lo aliviaban de la preocupación por sí mismo llamándolo en su ayuda convertidos ahora en el objeto de su tortura, el deber de comprenderlos, describirlos e interpretarlos. La magia y el placer perdidos.

En el curso de Lectura requerí a las alumnas la lectura del libro de cuentos La semana de colores de Elena Garro y más tarde Historias de la palma de la mano de Yasunari Kawabata. Las alumnas me dijeron tras la primera lectura a ciegas: “No entiendo pero me gusta” a propósito del cuento de Garro, en el caso de Kawabata, autor de literatura japonesa tradicional, que responde a una cultura muy diferente de la nuestra, una de las alumnas manifestó: “me gustaron las sensaciones e imágenes que me produjo en la mente,  me vinieron imágenes de las series de televisión japonesas o animes”, hay que apuntar que ésta es precisamente la forma de leer a Kawabata, la suya es la literatura de los sentidos, y ese fue un encuentro afortunado con ese libro en particular.

Cuando no nos preocupábamos por saber si el niño había comprendido el cuento, y quizás no habiéndolo hecho en absoluto, el libro creaba magia, producía música, el sonido de palabras bonitas, pasajes que se aprendían de memoria, notas que tocaban sensaciones y emociones sin necesidad de entenderlas; y, sin embargo, poco a poco se iba desentrañando el misterio y se entendía o al menos lo entendido pertenecía al mundo propio, a la percepción individual, al mundo de la intimidad. Al momento de tener que entender algo, y un algo específico, la lectura se ve rebajada al papel de tarea y temor, al castigo,  rechazo o burla. “Si además se le agrega no hay televisión hasta terminar la lectura, la primera se ve elevada a la dignidad de recompensa y la lectura rebajada a castigo”, lo reafirma Pennac.

Y esta conversión de placer-magia-regalo a deber ser-tarea-castigo es culpa de los adultos. ¿Cuál es pues el camino para recuperar el placer extraviado? La trinidad libro-cuentacuentos/magia/alquimia-lector/niño recuperar el amor al libro, la magia.

Las alumnas de lectura reportan efectivamente aversión en el momento de sentirse obligadas a emprender una tarea escolar incluso si se trata de algo que les gusta como el acto de leer.

Se buscan los mejores métodos para aprender a leer y a los culpables de su fracaso: los programas, las escuelas, los maestros, las instalaciones, la falta de bibliotecas, la falta de presupuesto de la Secretaría de  Educación, etc.

Hay que inculcar en el niño, el joven y el estudiante el interés por leer, difícilmente se podrá mejorar un instrumento con el que se atormenta; es decir, si lejos de estimular el deseo de aprender, cultivarse, vivir, se pone a prueba su competencia y habilidad de comprensión de lectura. “Leer más es vivir más” manifestó en alguna entrevista el escritor argentino Andrés Neuman. Luego entonces, donde en principio se tenía a un buen prospecto de lector o al menos a un gran escucha de las historias que se le contaban, se convierte en obligación lo que fue fuente de placer, sustentando este deber en el aprendizaje y no en el placer por el placer mismo y la ampliación de los propios horizontes. “No es bajo la forma de vocabulario y sintaxis como la Literatura comienza a seducirnos. Acuérdense simplemente de cómo las Letras se introducen en nuestra vida”, Paul Valéry.

Ahora bien, según Pennac, “este placer está muy próximo. Abrir de nuevo la puerta de su habitación, sentarnos a la cabecera de su cama… y reanudar nuestra lectura común”. Leer en voz alta gratuitamente, sus historias preferidas… recuperar el misterio de la Trinidad: el lector, el texto y nosotros (padre/profesor): El profesor de lectura. Sin preguntas, limitándose a leer, como apunta Pennac, “El profesor de lengua ha entendido: al alumno en cuestión «no le gusta leer». Y lo más extraño es que de niño leía mucho… Pero ni padres ni profesores desean especialmente que estos chicos lean… Tampoco desean lo contrario… Desean tan sólo que saquen adelante sus estudios. ¡Punto! El papel de la escuela se limita al aprendizaje de técnicas, al deber del comentario y responder al cuestionario de comprensión de lectura. Parece establecido que el placer no tiene que figurar en el programa de las escuelas y que el conocimiento sólo puede ser el fruto de un sufrimiento/esfuerzo bien entendido. Es comprensible, pues la escuela no puede ser una escuela del placer, las materias enseñadas en ella son los instrumentos del conocimiento y todo en la vida escolar: programas, notas y exámenes, reafirma la finalidad competitiva inducida por el mercado del trabajo. Nos olvidamos de dotar de vitalidad a los programas.

La verdad es que la mayoría de los buenos lectores han adquirido su cultura literaria —y su amor por los libros— fuera de la escuela. Una vez que se ha experimentado la magia de la gran literatura el lector quiere más de eso, necesita más, comienza a leer por gusto y voluntad propios. Se aprende a amar y necesitar la lectura.

Así pues, Pennac nos propone: ¿Y si, en lugar de exigir la lectura, el profesor decidiera de repente compartir su propia dicha de leer? El deseo de transmitir las ideas, reflexiones, emociones y apertura de ventanas que la lectura ha obrado en nosotros a la par que nos hace también tomar consciencia de nuestra propia ignorancia.

Aquí aparece una idea revolucionaria y controversial de Pennac: “¡Lo más importante es que el profesor lea todo en voz alta! La confianza que pone de entrada en el deseo de aprender… El hombre que lee en voz alta nos eleva a la altura del libro. ¡Da realmente de leer! En lugar de ello, nosotros, que hemos leído y pretendemos propagar el amor al libro, preferimos con excesiva frecuencia comentaristas, intérpretes, analistas, críticos, biógrafos.… En lugar de dejar que la inteligencia del texto hable por nuestra boca, nos encomendamos a nuestra propia inteligencia, y hablamos del texto”. Y aquí cabe preguntarse, ¿Es aplicable en el Bachillerato o la Universidad, ante alumnos que tienden al aburrimiento? ¿Qué clase de preparación histriónica debería poseer el profesor para contar una historia de forma entretenida y comprensible cual cuentacuentos!

Según Pennac, “Una lectura bien llevada salva de todo, incluido uno mismo”, y lo completo, de las tinieblas de la ignorancia, pero también de la rutina o tedio, del sin sentido, del vacío, la lectura como mecanismo de defensa y evasión, pero también fuente inagotable de conocimiento, placer, viaje, introspección, expansión, riqueza transmitible; pero, ¿cómo hacerlo? ¿cómo recuperar el amor a la lectura, el amor al libro? El libro no sólo convertido en objeto de temor, a sentirse tonto, por no entender el sentido, por no saber qué responder ante las preguntas del profesor, ante la prueba de comprensión de lectura, ante el análisis que debe entregarse, ante la burla de los demás o la equivocación al leer en voz alta. El temor que las alumnas de la clase de lectura dicen haber experimentado algunas veces a lo largo de su paso por la escuela, y a veces heridas, que no se olvidan. Como sabemos, muchos alumnos sufren. También aparecerán los expertos en el copy-paste desde la primaria hasta el final de la licenciatura, e inclusive en el ámbito profesional. Futuros adultos privados del placer de la lectura. Sobre estos chicos problema Pennac señala:

nada tan tranquilizador como un cero perpetuo en matemáticas o en ortografía: el excluir la eventualidad de un progreso suprime los inconvenientes del esfuerzo. En pocas palabras, no se quieren. Y ponen en proclamarlo una convicción todavía infantil- Quisieran ser libres y se sienten abandonados-Y, evidentemente, no les gusta leer.

—Bien —dice el profe—, como no os gusta leer… soy yo quien os leerá los libros

No, no, es inútil tomar notas. Intentad escuchar, eso es todo.

Ni uno solo, de esos treinta y cinco refractarios a la lectura, ha esperado a que el profe llegara al final de uno de sus libros para terminarlo antes que él. ¿Por qué dejar para la semana próxima un placer que podemos ofrecernos en una noche?

De las tres alumnas de la materia de Lectura, la que no se considera a si misma lectora fue la única que por gusto y decisión propios se adelantó y terminó de leer por iniciativa propia, en casa, el libro que estábamos leyendo en voz alta en el aula. Continuó con el libro siguiente incluido en el mismo volumen y que no era requerido para su lectura en clase o en el curso.

Esta alumna manifestó sentir miedo de equivocarse al leer mal en voz alta frente a los demás, y logra mayor concentración en la lectura cuando escucha a otros leer en voz alta, mientras que las alumnas que se consideran lectoras dijeron concentrarse mejor cuando ellas son las que leen. Una de ellas prefiere hacerlo en voz baja y la otra en voz alta, pero dicen desconcentrase cuando escuchan a otro leer. Esto es una muestra puntual de la diversidad de las conductas y hábitos frente al libro que hallamos en la sociedad, es así de heterogénea por los diferentes grados de aproximación que los individuos tienen hacia el libro sumados a su propio carácter para tolerar la lectura de otro y la habilidad personal para mantener la concentración en la lectura en voz alta o depender de ello —que es un mal hábito— para poder leer.

El placer de leer —dice Pennac— estaba muy cercano, secuestrado en esos graneros adolescentes por un miedo secreto: el miedo (muy, muy antiguo) a no entender. Habían olvidado pura y simplemente lo que era un libro, lo que tenía que ofrecer. Habían olvidado, por ejemplo, que una novela cuenta fundamentalmente una historia“. Así es, las tres alumnas reportaron haber sentido miedo o recordar algún episodio fuerte o traumático al sentir miedo o sentirse tontas ante el regaño de algún maestro en el kínder y la primaria por no entender. La novela, la telenovela, la película, el documental, Netflix, el fin de semana de los compañeros, el chisme de la amiga, todos nos cuentan historias y todos deseamos que se nos cuente alguna, las buscamos, las necesitamos. Hagamos ver que un libro cuenta fundamentalmente una historia, es un remedio a nuestra hambre de narración. La televisión, nuestra sociedad “pantallizada”, como la describe Fernando Savater, nos sacia en buena medida, pero no nos nutre con su fast food. Y, al poco rato, el hambre regresa junto con el vacío…

Para saciar el hambre de narración, recuperar al libro, al cuentacuentos, a la magia, Pennac propone hacerlo con la lectura en voz alta por parte del profesor.  A la voz del autor, su estilo, agregar la gracia de la narración, la voz del profesor. Con esto Pennac, espera que el alumno piense: “¡Exactamente igual que mi padre y yo!… Ahora nos movíamos en el presente desplegado en sus páginas. Es verdad que la voz del profesor ha intervenido en esta reconciliación: evitándonos el esfuerzo de descifrar, dibujando claramente las situaciones, plantando los decorados, encarnando los personajes, subrayando los temas, acentuando los matices, efectuando, lo más limpiamente posible, su trabajo de revelador fotográfico”. Y sí, dos de las tres alumnas evocaron el recuerdo vívido del goce de una lectura en voz alta por parte de algún maestro de primaria.

Después del curso una alumna manifestó la intención de releer todos los libros que había leído a lo largo de su vida, porque ahora se daba cuenta de que en realidad no los había leído. Esto después de las sesiones de lectura en voz alta en aula —de cada uno de los alumnos—, después de haberles expuesto y desglosado yo poco a poco, a la par de las lecturas del libro de cuentos La Semana de Colores de Elena Garro, la biografía de la autora y el contexto histórico, es decir, siendo “pedagógica”, al contrario del consejo de Pennac de limitarme a leer en voz alta.

Ante mi cuestionamiento, las alumnas me respondieron haber disfrutado aunque no entendieran el primer cuento leído en voz alta en clase, pero haber comprendido y disfrutado más el libro después de la exposición de la biografía del autor y el contexto de la obra. Las dos alumnas que se consideran lectoras dijeron tener gusto por la lectura, efectivamente, desde el padre cuentacuentos (historias inventadas por él), pero sienten les faltaba adentrarse con mayor profundidad en el libro y consideran la clase de Lectura, con biografías, contextos, charlas, discusiones expuestos poco a poco como una buena herramienta, sin haber sentido presión, miedo u obligación. Ahora bien, ésto mismo resultó  igualmente favorable con el grupo A actualmente en el 4o. cuatrimestre, no fue así con el grupo B, del mismo cuatrimestre, donde la respuesta a la lectura no fue tan favorable, pero mejoró al leer literatura japonesa que lograron asociar con los dibujos animados y el Manga con el que crecieron.

Además del temor a no entender, el otro miedo a vencer es la duración del tiempo de la lectura y la cantidad de páginas lo cual no tiene sustento, podemos hacer una lectura razonable de 40 páginas por hora, esto es 160 páginas en 4 horas de clase de lectura a la semana, lo que puede equivaler a una obra de teatro a la semana, una novela corta por semana, una imposible novela de 600 páginas al mes, ¡2500 páginas al cuatrimestre! Una hora diaria de lectura en casa, nuevamente a razón de 40 páginas por hora, se traducen en 1120 páginas al mes. Desde el momento en que alguien plantea la falta de tiempo para leer, es que no tiene ganas. Si la lectura es placer, evasión, introspección, recreación, conocimiento, cultura, vida… otras vidas, debe tener su espacio, ya que también es un medio para descansar, disfrutar, recrearse, sólo que es un vehículo diferente al propuesto por el mass-media y el consumismo. También están las horas muertas, las horas perdidas en los interminables traslados en el transporte público que serían lapsos más amenos en compañía de un libro.  Como dice Pennac: “El problema no está en saber si tengo tiempo de leer o no (tiempo que nadie, además, me dará), sino en si me regalo o no la dicha de ser lector“.

Ahora bien, Pennac nos propone :

Basta una condición para la reconciliación con la lectura: no pedir nada a cambio. Absolutamente nada. No alzar ninguna muralla de conocimientos preliminares alrededor del libro. No plantear la más mínima pregunta. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las de las páginas leídas. Ni juicio de valor, ni explicación de vocabulario, ni análisis de texto, ni indicación biográfica… Prohibirse por completo «hablar de».
 Lectura-regalo. Leer y esperar.
 Una curiosidad no se fuerza, se despierta. 
Leer, leer, y confiar en los ojos que se abren, en las caras que se alegran, en la pregunta que nacerá, y que arrastrará otra pregunta. 
Si el pedagogo que llevo dentro se ofusca por no «presentar la obra en su contexto», persuadir a dicho pedagogo de que el único contexto que interesa, de momento, es el de esta clase.
Los caminos del conocimiento no confluyen en esta clase: ¡deben partir de ella!
De momento, leo unas novelas a un auditorio que cree que no le gusta leer.

En mi experiencia personal, tras impartir la materia de Lectura y recibir desde alumnos lectores, como aquellos que sin serlo manifiestan una actitud más abierta hacia ella, hasta quienes demuestran verdadero rechazo, en cualesquiera de estos tres grupos en que podría ubicar a los alumnos y tras leer con todos ellos en voz alta en aula (tanto yo como cada uno de ellos) el libro de cuentos La semana de colores de Elena Garro, los primeros tres cuentos que leímos sin alzar ninguna muralla de conocimientos preliminares alrededor del libro. No plantear la más mínima pregunta. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las de las páginas leídas. Ni juicio de valor, ni explicación de vocabulario, ni análisis de texto, ni indicación biográfica… Entre los alumnos que se consideran a sí mismos como lectores o entre quienes manifiestan una actitud abierta me he encontrado  siempre con el comentario “no entiendo, pero me gusta” u otros comentarios, ideas, opiniones, interpretaciones a partir de la lectura de los cuentos; mientras que en el caso de los alumnos que manifiestan no gustarles la lectura, los que dicen “leer me da sueño”, me he enfrentado a su silencio, a la ausencia de comentarios o a las miradas atónitas y las bocas cerradas, no a propósito del sentido, no a una serie de preguntas de comprensión de lectura, sino a las sensaciones, emociones, ideas, imágenes propias, que la  lectura del cuento les haya suscitado independientemente de que les guste o no (lo cual es su derecho), hayan entendido algo o no.

Después de esa primera lectura-regalo, a ciegas, comienzo por exponer la biografía del autor, en este caso Elena Garro,  el contexto histórico en que se desenvolvió su vida, el contexto histórico en que se ubican sus historias, género o corriente literaria;  hacemos una segunda lectura en voz alta ya con estos elementos, y es entonces cuando comienzan a escucharse los ¡Ah!, ¡OK!; luego continúo develando o desgranando, datos biográficos, anécdotas, precisiones a propósito del vocabulario, manejo del tiempo, estilo… y me parece que los alumnos con mejor actitud hacia la lectura comienzan a dejar salir a su propio pedagogo, a su crítico literario, y su propia subjetividad: sus asociaciones, imágenes y sensaciones.  Difiero aquí entonces de lo que propone Pennac con respecto al hecho de reprimir mi método pedagógico.  Entre los alumnos que manifiestan aversión por la lectura, lastimosamente, debo admitir no encontrar diferencia de actitud entre la primera lectura a ciegas y la lectura tras la exposición del contexto. Surge entonces mi duda, ¿es en verdad posible recuperar el amor por la lectura o podemos dividir el mundo en lectores y no lectores?

De acuerdo a Pennac, una vez reconciliados con la lectura, habiendo perdido el texto su estatuto de enigma paralizante, el esfuerzo por alcanzar su sentido se vuelve un placer y, una vez vencido el temor de no entender, las nociones de esfuerzo y de placer actúan una en favor de la otra, pues el esfuerzo realizado por el alumno asegura el incremento de su placer y el placer de comprender le sumerge hasta la ebriedad en la ardiente soledad del esfuerzo. Asimismo, en el proceso el alumno  entenderá «cómo funcionan las cosas», incluido el arte y la manera de «hablar de», de hacerse valer en el mercado de los exámenes y de las oposiciones. Por el contrario,  un «mal alumno» es un muchacho desprovisto de aptitudes tácticas que, en su pánico por no ofrecer lo que esperamos de él, no tarda en confundir escolaridad con cultura. Dejado a un lado por la escuela, se cree inmediatamente un paria de la lectura. Se imagina que «leer» es en sí un acto elitista y se priva de libros durante toda su vida por no haber sabido hablar de ellos cuando se le pedía. Nuestro saber, nuestra escolaridad, nuestra carrera, nuestra vida social son una cosa; nuestra intimidad de lector y nuestra cultura otra. A lo largo de su aprendizaje, se impone a los escolares y a los estudiantes el deber del comentario, y las modalidades de este deber les asustan hasta el punto de privar a la gran mayoría de la compañía de los libros. Por otra parte, en nuestra época, tan influida por los medios masivos de comunicación, el comentario domina hasta el punto de apartarnos del objeto comentado. Así, Pennac considera que hablar de una obra y exigir a los alumnos hablar de ella no es el fin en sí. El fin es la obra. La obra en las manos del alumno. Y el primero de sus derechos, en materia de lectura, es el derecho a callarse.

Pennac remata su ensayo con un decálogo sobre los derechos de los lectores, y de ahí el nombre de antimanual que se le da a su ensayo, pues contrarios a la metodología a la que estamos acostumbrados, el autor considera que debemos procurar  desacralizar al libro mediante una descripción más «realista» de la manera en que quienes nos asumimos lectores tratamos nuestros libros, pues nosotros  «lectores», nos permitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura.

1) El derecho a no leer.

2) El derecho a saltarnos las páginas.

3) El derecho a no terminar un libro.

4) El derecho a releer.

5) El derecho a leer cualquier cosa.

6) El derecho al best-seller  
(a la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones)

7) El derecho a leer en cualquier sitio.

8) El derecho a hojear.

9) El derecho a leer en voz alta.

10) El derecho a callarnos.

Una propuesta ciertamente novedosa y nada ortodoxa la que nos propone Daniel Pennac a lo largo de su ensayo y finalizando con este decálogo. Como mencioné al principio de este artículo, si bien cabe cuestionarse qué tan aplicables son estas ideas a un nivel de bachillerato y más aún de licenciatura, donde uno esperaría, y considera indispensable, que el alumno cuente ya con un bagaje cultural y cierta escolaridad literaria que le permitan abordar, analizar, discutir y valorar los textos literarios a un nivel profesional; la realidad es que los docentes nos enfrentamos cada vez con más frecuencia a un alumnado proveniente del bachillerato que carece en gran medida de ellos; cuando es necesario que cumpla con un programa, unas metas académicas y además se le pueda evaluar.  Este déficit en materia de lectura nos lleva a su vez a una cultura y vocabulario bastante pobres, problemas de redacción e inhabilidad en la asociación de ideas y, por tanto, en la elaboración de análisis.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), México ocupa el penúltimo lugar en consumo de lectura entre 108 países del mundo. En promedio, un mexicano lee menos de tres libros al año y el número de lectores en México disminuye de año en año, sobre todo entre la población infantil.

Mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló en abril de 2017 que ni la mitad de los mexicanos leen al menos un libro al año. De acuerdo a la encuesta realizada por este instituto, de cada 100 personas, sólo 45 leyeron al menos un libro durante los pasados 12 meses en México, mientras el tiempo que dedicaron a leer fue de 38 minutos por sesión. De acuerdo con datos del Módulo de Lectura (Molec), de la población que contestó la encuesta realizada en febrero, 97.3 por ciento es alfabeta, de la cual, 79.7 por ciento dijo haber leído libros, revistas, periódicos, historietas, páginas de Internet, foros o blogs el año anterior. Sin embargo, en la distribución porcentual por tipo de material la encuesta revela que 54.7 por ciento no leen libros; 43.4 leen periódicos; 41.8 por ciento, páginas de Internet, foros o blogs; 37 por ciento, revistas; y 5.4, historietas.

En este contexto, es imperativo revisar los métodos de divulgación de la lectura y nuestras herramientas  pedagógicas. Si bien por mi experiencia como docente de lectura y  tras la discusión de ideas con mis alumnos en torno al ensayo de Daniel Pennac Como una novela,  considero de gran importancia y no prescindiría de herramientas tradicionales tales como biografías, contextos, cuestionarios de comprensión de lectura, entrega de reportes de lectura, etc., me parece importante el aporte de este autor  para revelarnos a los docentes las razones por las que debemos enfrentarnos cada vez con mayor frecuencia a un alumnado de no lectores, a comprender el porqué año con año las encuestas e investigaciones con relación al consumo de lectura en México arrojan datos cada vez más desalentadores y a tomar medidas en el asunto desde los niveles de educación básica y, como propone Pennac, desde el hogar en la más tierna infancia. Considero asimismo que este ensayo o antimanual puede ser de importancia y relevancia para los alumnos que cursan el área de docencia de la Licenciatura en Idiomas.

Leer por el placer

Además de la cátedra universitaria, trabajo con grupos de adultos y adultos mayores en talleres de lectura y talleresde cultura. Aquí hay dos vertientes, las de las personas que tienen el hábito de la lectura, e inclusive son ávidas lectoras y las personas que no leen. En el primer caso, los cursos se organizan temáticamente, por culturas o por periodos históricos. EL taller consiste en que los asistentes leen los libros de la lista seleccionada y yo les imparto el contexto histórico, la situación político-social de las obras o los periodos, e información sobre los autores y su estilo. Los libros se comentan en grupo y de hecho la elaboración de la lista de libros se ensambla con la participación de los alumnos. Aquí no hay el inconveniente de la escuela formal que representa abarcar un programa, cumplir con una carga de trabajo y mucho menos hacer una evaluación u obtener una calificación. Se participa por el gusto de los libros, la experiencia es lúdica y tiene una meta enriquecedora.

La experiencia de años trabajando con lectoras habituales que han leído mucho a lo largo de su vida muestra que es gente muy culta, de amplio criterio y no sólo capaces de leer mucho, si no que cuentan con las herramientas conceptuales para hacer un análisis no sólo de las obras, si no de la realidad presente. Además, tratándose de mujeres mayores, alguna sobrepasando los noventa años, sorprende su lucidez.

El libro y el taller de lectura son instrumentos para mejorar su calidad de vida, para darle sentido a ésta cuando se tiene una edad avanzada, y pienso, con mentes juveniles. Aquí no cabe de ninguna manera la lectura en voz alta, el derecho más importante es el del romance con el libro.

El segundo grupo, el de las no lectoras, tiene como objetivo contribuir a su desarrollo personal e incrementar su cultura, la cual es raquítica por su falta de lecturas. Suelen ser personas con criterios estrechos y cuya interpretación de la realidad presente está matizada por prejuicios e ideología. Los cursos se estructuran más o menos como los del taller de lectura, revisando diferentes culturas, periodos históricos y políticos, pero la exposición es mayormente oral, como una narración. El análisis se hace en grupo y se espera que todos contribuyan. Hay siempre presente una bibliografía con la esperanza de que de la narración se salte a la lectura y se de el gran paso para adquirir el conocimiento por si mismo y hacer análisis propios. Pero con adultos, es difícil dar este salto, además de que a diferencia de la escuela, la lectura no se puede obligar y seguro, esta práctica sería contraproducente.

Efectivamente, también esta clase de talleres influyen en una mejor calidad de vida de los asistentes y está enfocado a permitirles tener una mejor interacción social y comprensión de la realidad presente, mucho mejor sería si de manera natural llevara al hábito de le lectura, pero como dije, en este grupo particular de alumnos adultos es sumamente difícil, pues hay otros hábitos y tareas cotidianas que impiden el proceso.

El hábito de la lectura debe inculcarse en etapas de la vida tempranas, antes de que sea demasiado tarde.

Bibliografía:

Pennac, Daniel. Como una novela. Editorial Anagrama. España, 2006.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), 2017

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), abril de 2017.

El esplendor de la lengua española en la literatura mexicana

Por: Carmen Alicia Arroyo de la Fuente

Resumen

Este artículo presenta un panorama, incompleto per se, de la forma en la que la lengua española, materia prima fundamental en la producción literaria cambia y se adapta a las necesidades expresivas del autor o autora, según la época y las circunstancias particulares de cada uno.

La revisión propuesta siglo por siglo, desde el XVII hasta el XX, considera a unos cuantos escritores que, según mi punto de vista, ilustran esos cambios en el idioma y reflejan la maestría con que fue utilizado. Desde Sor Juana Inés de la Cruz hasta Carmen Boullosa, la exposición no es exhaustiva, pero intenta ser abarcadora.

Introducción

La Literatura, una de las siete artes mayores que recrea a través del poder de la palabra tanto el contexto que la produce como las experiencias personales de sus autores, es una interpretación de la realidad que éstos reelaboran y de la que toman elementos para crear una segunda realidad, pero siempre buscando la belleza en cada una de ellas.

Esta noble expresión de los sentimientos ha sido denuncia, crítica, medio didáctico, desahogo o sublimación; por ello, también constituye la evidencia de la evolución de la lengua y del uso que le dan las personalidades reconocida mundialmente; sin ella, la transmisión del mensaje no sería posible.

Antecedentes

Cuando en la segunda mitad del siglo XIII Alfonso X, El Sabio, rey de León y de Castilla en la Península Ibérica consolidó a través de su labor cultural, la lengua romance castellana, cohesionó los muchos intentos que sus antecesores —Raimundo, arzobispo de Toledo con su Escuela de traductores; Rodrigo Jiménez de Rada, “el Toledano” y Lucas de Tuy, “el Tudense”— habían hecho para favorecer el desarrollo del idioma y la cultura. La época alfonsina fue propicia para una innovación trascendental: el romanceamiento y, por ello, este monarca está considerado el creador de la prosa castellana.

Sin embargo, las aportaciones de los juglares (tradición oral), de los clérigos y la influencia gallego-portuguesa y provenzal en la poesía y el dialectismo de diversas regiones de la España medieval fueron factores que aportaron una serie de elementos fonéticos y fonológico, léxicos y morfosintácticos que enriquecieron al castellano, a tal grado que, con el paso del tiempo, el apogeo de la Literatura española se conoce universalmente como los Siglos de Oro, que abarcan desde los últimos años del siglo XV hasta finales del XVII.

Durante esos trescientos años, aproximadamente, le dieron lustre al idioma poetas, dramaturgos, prosistas didácticos y novelistas de la talla Miguel de Cervantes Saavedra, Lope de Vega, Francisco de Quevedo y Villegas, Luis de Góngora y Argote, Antonio de Nebrija y Juan de Valdés, entre muchas otras pluma magistrales que sentaron las bases de un idioma que se extendió por todo el mundo.

Con la expansión del imperio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, la lengua reglamentada por Nebrija llegó al Nuevo Mundo y se transformó, con las aportaciones regionales de cada una de las zonas donde se establecieron los conquistadores y con las variaciones dialectales que cada uno de ellos aportó, en varios “idiomas” castellanos/españoles que comparten la unidad de su sistema de origen.

Como afirma Isabel Allende en su ensayo La magia de las palabras (1985):

“América Latina, ese vasto continente formado por países desmembrados, por muchas razas y diversos climas, que sufre la agresión externa del colonialismo y sus propias, terribles contradicciones externas, posee un bien común, un fabuloso tesoro que, tal como escribió Neruda, se le cayó a los conquistadores de las botas, de las barbas, los yelmos, las herraduras, y que une a sus habitantes en un solo pueblo: la lengua”.

México y Lima fueron importantes centros de la vida universitaria y administrativa durante la época colonial. Bernardo de Balbuena escribió que en la Nueva España se hablaba el español con más pureza y con mayor cortesanía y, la comedia urbana de Juan Ruiz de Alarcón, es un ejemplo de corrección y refinamiento del idioma.

José G. Moreno de Alba, en el prólogo de Minucias del lenguaje, señala que: “el ser buen escritor no depende precisamente del empleo que se hace de la gramática, sino de la maestría con que se usa la lengua, que no es lo mismo” (2002).

Los ejemplos que se muestran a continuación responden, arbitrariamente, por supuesto, a las preferencias de la autora.

1. Siglo XVII.

En este siglo es imprescindible destacar la labor de una mujer excepcional: Juana Inés de Asbaje (Asuaje) y Ramírez de Santillana, Sor Juana Inés de la Cruz, representante del Barroco Novohispano o Baroco de Indias.

Muchos especialistas que estudian la vida y la obra de esta monja jerónima, con el paso del tiempo y los documentos que recientemente se han dado a conocer, parecen contradecirse en lo relativo a su nombre, fecha de nacimiento, vocación religiosa, relación con el obispo de Puebla, don Manuel Fernández de Santa Cruz, etc. pero poquísimos son los que dudan de la calidad literaria y, por ende, lingüística de la décima Musa.

Digna de mencionar es la reelaboración poética de los modelos gongorinos con características novohispanas, excepcionales en su producción, como también la versatilidad del uso de figuras retóricas; pero como ejemplos de su extensa y variada labor en todos los géneros literarios que cultivó, nos limitaremos a dos aspectos solamente.

Primero, su esmero por imitar las expresiones de los negros con su pronunciación especial del español: cambia la e por i, elimina letras finales o iniciales de algunas palabras e intercala letras que no corresponden a la escritura y, segundo, la incorporación de palabras y dejos en náhuatl de los indios con quienes lo aprendió, en la hacienda de Panoaya que arrendaba su abuelo en Amecameca. Eva Lydia Oseguera, en su Literatura mexicana e hispanoamericana (2008), propone los siguientes ejemplos:

Negrillos:

Coro 1 — ¡Ola, qué hacé, Antonilla!

Coro 2 — ¿Qué mandá?

Coro 1 — Ya lo sabe, qué tené

una fiesta ¿Qué hacé?

Coro 2 — ¡Ya se ve!

Coro 1 — Pues priviní la tambó

porque en fiesta la Sunció

no se está queda la pie.

(Todos) — ¡He, he, he, he!

Coro 1 — Meneá la calabacillo,

para qui las monacillo

aura nus vega a escuchá.

 

Tocotín

Pero estos teopixqui

dicen en so sermón

que este San Nolasco

miechtin compró.

Yo al Santo lo tengo

mucha devoción

y el de Sempual Xúchil

un Xúchil le doy.

Mati Dios, si allí

lo estoviera yo

cen sontle matara

con un mojicón.

2. Siglo XVIII

La literatura mexicana en esta época tuvo la influencia de la Ilustración europea, los artistas y, en el caso que nos ocupa, los escritores se apegaron al racionalismo y a los modelos de la antigüedad clásica de Grecia, Roma y el Renacimiento. El Neoclasicismo impone una expresión refinada, elocuencia y una composición cuidadosa.

Entre los autores de este periodo, en lo que a prosa se refiere, destaca la labor historiográfica del jesuita Francisco Javier Clavijero, quien además de aprender lenguas modernas, latín, griego y hebreo en la Compañía de Jesús, se instruyó en lenguas indígenas en la hacienda de su padre. Del náhuatl se expresa con gran admiración en su Historia antigua de México:

“No embaraza al comercio de los mexicanos la muchedumbre y variedad de lenguas que se hablan en las tierras del Anáhuac; porque la mexicana, que era la dominante, se entendía y hablaba en todas partes. Esta lengua era la propia y nativa de los acolhúas y aztecas y, según lo que decimos en otra parte, de los toltecas y de los chichimecas. Carece la lengua mexicana de consonantes b, d, f, g, r y s, y abundan en l, x, t, z, tl y tz; pero siendo tan común la l no sé de voz alguna que comience con esa consonante. Carece también de esdrújulos; uno u otro muy raro que hoy se oye, parece introducido después de la conquista. Tampoco tiene voz alguna de terminación aguda. Sus aspiraciones son moderadas y suaves, ni es menester servirse jamás de la nariz para su pronunciación”. (Choren, 2000)

3. Siglo XIX

Como reacción contra el racionalismo y la rigidez del Neoclasicismo, el Romanticismo apareció con una fuerza devastadora; su premisa: la libertad en todo, en sentimientos, expresión, imaginación, religión, manera de pensar y de vivir.

La libertad política impone un nacionalismo heroico, es siglo de guerras de independencia en el continente y de inestabilidad gubernamental por la falta de organización de las nuevas naciones.

México es un caso único: inicio de la Guerra de Independencia, Consumación de esta lucha 11 años después, presidentes liberales y conservadores, dos emperadores (un criollo, Agustín de Iturbide y uno austriaco, Maximiliano de Habsburgo). Sin embargo, la literatura siguió desarrollándose y se manifestó a través de diferentes temáticas: lo sobrenatural, lo histórico, lo costumbrista.

Se fundó la Academia de Letrán, institución que reunían a los escritores de la época y Guillermo Prieto, escritor costumbrista, en Memorias de mis tiempos, describe el acontecimiento. Este autor, en otra de sus obras: Musa callejera, nos retrata el lenguaje de las clases populares. En un episodio titulado “Trifulca”, describe lo siguiente:

“Formando circo la gente como quien ve topar gallos, entre mujeres que gritan
y empujones de muchachos, entre ladridos de canes furiosos y el polvo alzando, arremetió la Bartola                                                                            contra el zurdo Cayetano.
Y aquellas fueron mordidas, y aquellos fueron araños,
y aquellas las indirectas
de avergonzar a los diablos. Los mechones de cabellos por los aires van volando, riegan el hollado suelo
los girones de los trapos; y la Bartola insultiva                                                                                                                                                                    ya triunfa de Cayetano, cuando éste al fin se calienta, como que no era de palo,                                                                                                           y le pega a la Bartola tal retreta de sopapos, que parece que en sus lomos repican el zapateado…”

Uno de los novelistas y teóricos literarios más representativos de esta etapa del Romanticismo mexicano es Ignacio Manuel Altamirano. Sus novelas Clemencia y El Zarco, reflejan los contextos histórico-sociales de la ciudad de Guadalajara, durante la intervención francesa y la situación del campo mexicano y la proliferación de bandidos que asolaban haciendas y pequeños poblados.

4. Finales del siglo XIX, inicios del XX

El periodo gubernamental del General Porfirio Díaz matiza la vida cultural mexicana con un tinte francés y un afán de internacionalización que propicia el desarrollo de la corriente Modernista; poetas como Manuel Gutiérrez Nájera, Amado Nervo, Manuel José Othón, Salvador Díaz Mirón, hacen gala de la cultura cosmopolita que los caracteriza. De Gutiérrez Nájera, reproducimos un fragmento del poema La duquesa Job, tomado de Ómnibus de poesía mexicana, (1980):

“En dulce charla de sobremesa, mientras devoro fresa tras fresa y abajo ronca tu perro Bob,
te haré el retrato de la duquesa que adora a veces el duque Job.

No es la condesa que Villasana caricatura, ni la poblana de enagua roja que Prieto amó; no es la criadita de pies nudosos, ni la que sueña con los gomosos y con los gallos de Micoló.

Mi duquesita, la que me adora, no tiene humos de gran señora; es la griseta de Paul de Kock. No baila “boston “, y desconoce de las carreras el alto goce, y los placeres del “five o’clock”.

En esta estética, el poeta hace gala de la perfección formal y el manejo del idioma con sus influencias extranjeras.

5. Siglo XX

El siglo pasado dio paso a infinidad de tendencias literarias donde la lengua española manifestó su riqueza en todos los aspectos posibles. Surgieron extraordinarios ensayistas, novelistas, cuentistas, poetas y dramaturgos, culminando en 1990 con un premio Nobel de Literatura: Octavio Irineo Paz Lozano, considerado uno de los más influyentes escritores y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos.

No se puede omitir la mención de los grandes ensayistas del Ateneo de la Juventud, como Alfonso Reyes, que define al “…ensayo: este centauro de los géneros, donde hay de todo y cabe todo, propio hijo caprichoso de una cultura que no puede ya responder al orbe circular y cerrado de los antiguos, sino a la curva abierta, al proceso en marcha, al “Etcétera” cantado ya por un poeta contemporáneo preocupado de filosofía…”, en “Las nuevas artes”, de Los trabajos y los días, con magistral exactitud.

La novela de la Revolución Mexicana, con Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, entre otros; la novela indigenista de Rosario Castellanos; el “Boom” Latinoamericano con Carlos Fuentes y la indefinible y extraordinaria obra de Juan Rulfo, cuya sencillez en el lenguaje de cada uno de sus personajes denota un profundo conocimiento de su idioma, mismo que le permite jugar con los elementos estructurales, tiempo y espacio, de la narración para crear con elementos reales, una segunda realidad independiente de la primera.

Por ejemplo, en “Luvina”, cuento de El llano en llamas (2003), censura con un especial sentido del humor:

“Un día traté de convencerlos de que se fueran a otro lugar, donde la tierra fuera buena. Vámonos de aquí –les dije-. No faltará modo de acomodarnos en alguna parte. El gobierno nos ayudará.

Ellos me oyeron, sin parpadear, mirándome desde el fondo de sus ojos de los que sólo se asomaba una lucecita allá muy adentro.

—¿Dices que el gobierno nos ayudará, profesor? ¿Tú no conoces al gobierno? Les dije que sí.

—También nosotros lo conocemos. Da esa casualidad. De lo que no sabemos nada es de la madre del gobierno.

Yo les dije que era la Patria. Ellos movieron la cabeza diciendo que no. Y se rieron. Fue la única vez que he visto reír a la gente de Luvina. Pelaron sus dientes molenques y me dijeron que no, que el gobierno no tenía madre.”

Otro caso singular es el de José Emilio Pacheco, ensayista, poeta, traductor y narrador quien ha recibido varios premios, el Premio Nacional de Lingüística y Literatura, 1992 y el José Asunción Silva al mejor libro de poemas en español publicado entre 1990 y 1995. Como ejemplo tomaremos un fragmento de “Tenga para que se entretenga”, cuento que se incluye en su antología El principio del placer:

“A la hora del almuerzo el Bosque había quedado desierto […] Rafael se entretenía en obstaculizar con una ramita el paso de un caracol. En ese instante se abrió un rectángulo de madera oculto bajo la hierba rala del cerro y apareció un hombre que le dice a Rafael:

– Déjalo. No lo molestes. Los caracoles no hacen daño y conocen el reino de los muertos.

“Salió del subterráneo, fue hacia Olga, le tendió un periódico doblado y una rosa con un alfiler:

– Tenga para que se entretenga. Tenga para que se la prenda” (Pacheco, 2005)

También es singular el caso de una mujer de extraordinaria vitalidad, fantasía y creatividad, escritora prolífica que ha cultivado varios géneros: Carmen Boullosa. Una de las escritoras mexicanas y promotoras culturales más laureadas por su labor literaria a nivel mundial. Premio Xavier Villaurrutia, el Liberaturpreis de la Ciudad de Frankfurt, Anna Seghers de Berlín, el Café Gijón y cinco NY EMMYs. Becaria Guggenheim, del Cullman Center de NYPL, profesora en Georgetown y otras instituciones estadounidenses, miembro del Sistema Nacional de Creadores de México.

Un mínimo ejemplo de su poesía es el siguiente poema:

“Tu cuerpo pulsado por sí mismo
es en mis oídos viento claro y fresco, sonido límpido del cobre y del aliento: eres tus labios rezumantes de lima, eres tus ojos recubiertos de bruma,
eres tu mano fina ciñéndose cierva: porque en ti anida el mar, eres su guía, y de ti la más torpe raíz bebe su espina: porque tú eres el viento
y eres también la boca virgen
que muchos metros ocultan”.

Tomado de: https://jamletincuto.com
La voz poética de Boullosa es transparente, sencilla y apasionada y, por lo mismo, muy cercana al lector.

Conclusiones

El ser humano por naturaleza, tiene la facultad de construir una lengua, un sistema de signos que responden a su necesidad de comunicarse con los otros, ya sea a través de un código oral o escrito; sin embargo, la magia de las palabras radica en el talento del hombre para unirlas y combinarlas para lograr determinados fines; literariamente se recrea la belleza porque la función poética de la lengua ofrece la posibilidad de jugar con el ritmo, la musicalidad y el significado de las mismas y con eso, la transmisión de los sentimientos y emociones cobra permanencia y universalidad.

Referencias

Alatorre, Antonio. Los 1001 años de la lengua española. 6a reimp. México, Fondo de Cultura Económica, 2012.

Arias Álvarez, Beatriz. Documentos públicos y privados del siglo XVI. UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica “Juan Manuel Lope Blanch”. México, 2014. Ediciones especiales, 77.

Choren de Ballester, Josefina, Guadalupe Goicoechea de Junco y Ma. De los Ángeles Rull de Pulido. Literatura mexicana e hispanoamericana. 11a reimp. México, Publicaciones Cultural, 2000.

Lapesa, Rafael. Historia de la lengua española. 4a ed., Madrid, Escelicer, S.A., 1959.
Lope Blanch, Juan Manuel. Ensayos sobre el español de América. UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas. México, 1993.

Moreno de Alba, José G. Minucias del lenguaje. 6a reimp., México, Fondo de Cultura Económico, 2002.

Ómnibus de poesía mexicana. Siglos XIV a XX. Presentación, compilación y notas de Gabriel Zaid. 8a ed., México, Siglo veintiuno editores, S.A., 1980.

Oseguera, Eva Lydia. Literatura mexicana e hispanoamericana. 3a reimp., México, Grupo Editorial Patria, S.A. de C.V., 2008.

Pacheco, José Emilio. El principio del placer. 14a reimp. México, Ediciones ERA, 2005.

Rulfo, Juan. El llano en llamas. México, La Jornada. 2003. Edición especial.

Schmidhuber de la Mora, Guillermo y Olga Martha Peña Doria. Familias paterna y materna de sor Juana. Hallazgos documentales. 1a ed., México, Centro de Estudios de Historia de México Carso y Escribanía, S.A. de C.V., 2016.

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http://www.lecturalia.com/autores Consultada el 20 de diciembre de 2017.

http://www.eluniversal.com.mx/autores Consultada el 20 de diciembre de 2017.

https://jamletincuto.com Consultada el 22 de diciembre de 2017.

Fortaleza del idioma español en México y en el mundo

Por: Carmen Alicia Arroyo de la Fuente

La más alta Magia no es ya otra cosa que una ciencia de palabras. 

José Vasconcelos.

Resumen

El objeto del texto que se presenta a continuación es describir la importancia del idioma español y su conocimiento, en una de las actividades más redituables en la industria del entretenimiento que, por razones prácticas, ha creado una modalidad lingüística de difusión internacional conocida como español “neutro” o estándar: el doblaje.

Por lo tanto, revisaremos brevemente sus antecedentes, su auge en México y su extensión a otros países, así como sus características, sin omitir la importancia de la traducción en esta actividad.

Palabras clave: doblaje/transferencia lingüística, en cine y televisión, operación en la que se sustituye la voz original de un actor por otra, en distinto idioma o en el mismo. Español neutro o estándar, modalidad del idioma español que se comprende en la mayoría de los países hispanohablantes y se utiliza con fines comerciales y recreativos.

Introducción

Muchos autores han recalcado la importancia que tiene el idioma español en el mundo debido a su número de hablantes, principalmente en Latinoamérica y a los movimientos demográficos hacia los Estados Unidos, pues instituciones especializadas en la difusión de esta lengua, como el Instituto Cervantes junto con la Oficina del Censo estadounidense afirman que existen más de 56 millones de hispanohablantes en aquel territorio.

Pero el interés que este país tiene por esta lengua romance originaria de la Península Ibérica no es fortuito, desde los inicios del siglo pasado los estadounidenses han puesto especial interés en esta zona lingüística por las muy redituables actividades que económica y culturalmente se les han ofrecido; tal es el caso de la transferencia lingüística o “doblaje” de traducción de películas y series televisivas, actividad con la que se inició ese especial reconocimiento comercial a una lengua no anglosajona.

1. Antecedentes

A mediados del siglo XIX (1848), cuando México perdió gran parte de su territorio, por diferentes causas no sólo bélicas, con Estados Unidos, un número importante de hispanohablantes se incorporó a la cultura anglosajona y, desde entonces, se inició una “imperceptible” influencia lingüística de este sector poblacional hacia sus adoptantes.

La gran depresión económica que sufrió esta nación en los años treinta afectó mucho a la industria cinematográfica que había tenido un gran desarrollo hasta entonces; para no perder a ese gran público, se sonorizaron las películas; sin embargo, eso no impidió que se perdiera la audiencia latinoamericana y la europea.

Después de costosos intentos por filmar nuevamente las películas norteamericanas con actores propios de cada país y no lograr levantar la industria, se pensó en subtitularlas; tampoco se obtuvo el resultado esperado debido al número de analfabetas en los países en que se distribuía ese material.

La solución fue, entonces, el doblaje; actividad que se consolidó a partir de los años sesenta gracias a la televisión y a las series que se transmitían y que captó, para la industria cinematográfica, al público latinoamericano; fue gracias a nuestra cercanía con el país del norte, que México se consolidó como la sede principal de esta actividad.

Sin embargo, el doblaje surgió, prácticamente, en 1944 cuando la Metro Goldwyn Mayer envió a nuestro país, dos representantes para reclutar actores que se dedicaran a transferir lingüísticamente sus películas y, contratado por ellos, Luis de Llano Palmer convocó a actores de radio considerándolos idóneos para expresarse únicamente a través de la voz.

Con el paso del tiempo, Edmundo Santos (representante de Walt Disney en México) y Carlos David Ortigosa se asociaron y doblaron películas como La Cenicienta (1950), Alicia en el país de las maravillas (1951), Peter Pan (1953), La Dama y el Vagabundo (1955), entre otras.

Sin embargo, es la televisión la que consolida, en 1953, la industria del doblaje en México, pues la demanda de series americanas favoreció la creación de diversas compañías.

La trascendencia de esta actividad, con el paso de los años y los avances tecnológicos supone, actualmente, 450 millones de consumidores de productos doblados en Latinoamérica y México cuenta, internacionalmente, con una de las mejores técnicas de doblaje de voz, lo que representa el 65% del mercado, cifra que en un futuro puede incrementarse debido a la gran cantidad de material asiático que debe transferirse lingüísticamente para su distribución, a la multiplicación de señales de satélite en esta zona geográfica, a la televisión por cable que está adquiriendo, actualmente, mucha importancia y a los productos distribuidos por las redes sociales en internet.

También se hace doblaje en Estados Unidos, en las ciudades de Los Ángeles y Miami; en España, Colombia, Chile, Brasil, Argentina y Venezuela. Sin embargo, el español “neutro” que se utiliza en estas transferencias lingüísticas, tiene su base en el español mexicano.

2. El español de México o mexicano

México es un país muy vasto y el español que se habla en este país tiene múltiples realizaciones, porque diversas son también las zonas y las influencias de las lenguas indígenas que se asentaron en la antigüedad en cada una de ellas, de las que llegaron con los conquistadores y de las caribeñas con las que se tuvo contacto.

Quienes se han dedicado a estudiar a fondo el español mexicano, como el doctor José G. Moreno de Alba, consideran cuatro características sobresalientes:

1. La tendencia a mantener el sonido “s” en posición final de sílaba o de palabra, en contraste con el español caribeño. Por ejemplo: Los perros (México), Loh perroh o LoØ perroØ (Caribe o colonizadores del sur de España).

2. En México se mantiene la “d” entre vocales, por ejemplo: amado, partido, en contraposición a: amao, partío, de las islas caribeñas.

3. El uso del pronombre usted en situaciones sociales, especialmente en los estados del norte del país (Chihuahua, Sonora, Durango, etc.), donde incluso los niños se dirigen de usted a sus padres. Esto no sucede en España.

4. Por el contacto con lenguas indígenas, como el Náhuatl, el español mexicano tiene un sonido que no existe en otras variedades del mismo idioma. Los mexicanos pronuncian el sonido “tl”, que en otras realizaciones es imposible.

Además, el español mexicano tiene sus propios coloquialismos, tales como: ¿mande?, ahorita, ¡órale!.

3. El español neutro

Como las diferencias entre los dialectos, en la mayoría de los casos se limitan a la entonación, a la pronunciación y a palabras o expresiones aisladas, propias de cada región, crear una variación dialectal “artificial” que se entendiera y se pronunciara sin acento, fue la base del éxito del doblaje mexicano.

Al español neutro también se le conoce como internacional o global; su finalidad es comercial; permitir que los medios de comunicación y entretenimiento sean accesibles a la mayoría de los sectores hispanohablantes, mismos que representan, desde el punto de vista económico, un fuerte ingreso para múltiples empresas.

3.1 Características

Las peculiaridades de este español artificial se dan, principalmente, en los niveles: fonético/fonológico y morfosintáctico.

En los primeros niveles mencionados, solamente se utilizan 17 fonemas consonánticos que eliminan fenómenos regionales y hacen comprensibles para la mayoría, los mensajes expresados; es un español seseante, el consonantismo es fuerte y estable, no hay confusión entre -r/-l. También se utilizan los pronombres de segunda persona en singular y plural, tú y usted, y deja al voseo en un contexto arcaico o histórico.

Morfosintácticamente, abunda la falsa pluralización del objeto directo sustituido por pronombres (se los, se las por se lo, se la) cuando se sustituye a un objeto indirecto plural, por ejemplo: Marcos se las comprará, no se preocupen. Ausencia del pronombre de objeto directo con algunos verbos: Los manifestantes no saben que la policía conoce la ruta que recorrerán, quiero ver cómo reaccionan ambos sectores. Se utiliza el relativo cuál como adjetivo, ¿Cuál sillón?

También se nota un cambio de régimen verbal, algunos verbos se vuelven intransitivos cuando se les agrega un suplemento: Alberto y Mariana me contaron sobre sus planes de boda.

Las oraciones de relativo hendidas se construyen con que sin importar el antecedente que tienen: ¿Qué es lo que no quieres que yo sepa? Otro caso son las proposiciones interrogativas directas introducidas por cómo + ser + que: ¿Cómo fue que planteaste el problema?

También se presentan variaciones en el uso de posesivos, ya sea átonos o tónicos: Es mí coche; vino tu hermano; etc.

Cuando se quiere expresar una acción finalizada dentro de un espacio temporal inconcluso se utiliza, a veces, el pretérito perfecto: ¡Creo que tú no has hecho lo que deberías! Y en otras ocasiones, el pretérito indefinido: ¿Dormiste bien?

En otros casos, se alterna el modo subjuntivo con el indicativo en proposiciones subordinadas sustantivas regidas por el verbo creer: ¿Crees que Javier me llame esta noche? ¿Crees que Javier me llamará esta noche?

Un aspecto que merece ser resaltado es la ausencia de sufijos aspectuales especiales y diminutivos tanto en contextos formales como informales, independientemente del estrato social de los personajes.

Léxicamente se mantiene cierta “neutralidad”, aunque se identifican algunos términos de origen mexicano: platicar por conversar; demorarse y tardar; escuchar y oír, bobada y bobería, por citar algunos.

3.2 Aspectos negativos

La dualidad propia del ser humano también se proyecta en el análisis del uso de la lengua, en este caso el “español neutro”, ya que algunos lingüistas consideran que esta modalidad, como afirma Mourelle de Lema, empobrece el léxico y la sintaxis; otros afirman que es un lenguaje inventado y, sobre todo, que para estructurarlo no se consultó a ningún especialista en esta rama.

Las razones prácticas de su existencia son estrictamente comerciales, no solamente para el doblaje de películas, series televisivas —que es donde se aprecia su realización fónica—, sino en infinidad de productos informáticos e, incluso, didácticos que se distribuyen en todos los países de habla hispana.

4. Conclusión

Sin embargo, y a pesar de los pros y los contras del español “estándar”, crear una modalidad lingüística supone un trabajo que implica estudios profundos de la lengua de origen del producto a la lengua meta en la que se va a difundir y, para ello, la traducción es fundamental; muestra de eso son las cátedras que se incluyen Traductología (teoría, descripción y aplicación de la traducción y la interpretación) y Actuación Sincrónica en universidades europeas y latinoamericanas.

Mario Castañeda, actor mexicano que presta su voz para el personaje de Gokú (Animé), en la Semana de Comunicación, Cultura y Sociedad en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), aseguró que: “aunque el doblaje parece fácil, es una actividad para la cual se debe estudiar y prepararse durante muchos años”.

Podemos agregar que, el trabajo concienzudo del traductor (“el poder tras en trono”), es fundamental, aunque lo que “luzca” en una transferencia lingüística sea la voz del “personaje”, no obstante, la importancia que subyace en estas actividades y el éxito que se logre en ellas, depende del conocimiento que se tenga de la lengua materna y del idioma al que se trasladará el texto para su difusión.

Referencias

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Bello, Andrés. Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos. Instituto Universitario de Lingüística Andrés Bello, 1981

Llorente Pinto, M. del Rosario. ¿Qué es el español neutro? Universidad de Salamanca. PDF. Consultado el 30 de noviembre de 2017.

Moreno de Alba, José G. La lengua española en México. México, Fondo de Cultura Económica, 2003.

___________. La pronunciación del español en México. 2a reimp., México, El Colegio de México, 2002.Estudios de dialectología mexicana, V.
Mourelle de Lema, Manuel. “El periodismo como vehículo de penetración de extranjerismos en el léxico común”, en La lengua española y los medios de comunicación, en Internet. www.cervantes.es                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Najar, Salvador. El Doblaje de Voz. Volumen I: “En busca de los orígenes” (Spanish Edition). Amazon.com

_____________. El Doblaje de Voz. Volumen II: “Personajes y empresas en México” (Spanish Edition). Amazon.com

El conocimiento del idioma español como plataforma del desarrollo profesional.

Por: Carmen Alicia Arroyo de la Fuente 

La facultad del lenguaje nos permitió desarrollar el pensamiento abstracto, nos dio la capacidad de prever, de planificar, de apropiarnos del mundo y de transformarlo en nuestro provecho.

Ricardo Soca** (2015)

Resumen

Este artículo expondrá los argumentos que sustentan la proposición de que el conocimiento del idioma español, tanto para los hispanohablantes como para individuos que lo aprehenden como segunda lengua, es el factor fundamental de su desarrollo profesional.

Al considerar el estado actual del español, su expansión en Estados Unidos y sus mecanismos de difusión en otras regiones de nuestro planeta, se tratarán las ventajas y desventajas del uso correcto del idioma en un mundo en que el fenómeno de la globalización ha considerado otras lenguas como los agentes principales en este proceso.

Sin embargo, si nos remitimos en primer lugar, a su número de hablantes, se notará que la lengua española es fundamental en las actividades de quienes pretenden sobresalir profesionalmente en las más diversas actividades.

Por consiguiente, los docentes de Español tienen una gran responsabilidad, porque si los jóvenes de todas las épocas han establecido sus propios códigos de comunicación a través de los diferentes registros de realización del idioma, el que los adultos no eleven esos registros representa un grave problema en el desarrollo profesional de cualquiera, la pobreza lingüística nos demerita, incluso, como seres humanos.

Palabras clave: Aprehender, asimilar o llegar a comprender algo. Globalización, proceso por el que cierto hecho, comportamiento o característica se plantea desde una perspectiva global o universal. Sistema lingüístico, idioma o lengua. Latinizar, dar forma latina a una palabra de otra lengua. Lengua materna, lengua mediante la cual se relaciona determinado individuo o grupo con su entorno inmediato, con su mundo. Variedades dialectales, variaciones regionales de una lengua. Polímata, quien conoce, comprende diversas ramas del saber.

Introducción

El desarrollo profesional de los individuos de cualquier nación depende, en gran medida, del conocimiento que se tiene de la propia lengua. Si consideramos que existen más de 500 millones de hispanohablantes en el mundo, se puede afirmar que el idioma español tiene y tendrá, por sus mecanismos de expansión, gran relevancia en el futuro. Sin embargo, su importancia reside en el grado de influencia que tiene en la vida cotidiana de las sociedades y/o en la aprehensión del conocimiento, por tal motivo, el español adquiere cada día, más valor en las actividades diarias de millones de personas

El idioma refleja la cultura de un pueblo y ¿cómo se han formado esas sociedades y esas culturas hispanoamericanas tan complejas, con sus profundas variedades regionales, si los jóvenes adaptan su lengua a patrones particulares para diferenciarse de los adultos?

El español ha tenido dos vertientes de desarrollo y difusión que, como afirmó José G. Moreno de Alba, lo hacen un sistema lingüístico de prestigio: las artes como la literatura, la música, el cine, el teatro, etc. y la labor de las instituciones que se dedican a la enseñanza del mismo, lo mantienen “con una muy buena salud” (Ruíz Zambrana, J., 2009).

El aprendizaje de la lengua materna es relevante porque no se trata simplemente de una asignatura; afirma José Mármol que “…aprenderla bien, dominarla, conocerla constituye una tarea de primer orden en nuestro proceso de formación académica y profesional.” (2014)

Es cierto que se ha privilegiado el aprendizaje del inglés por considerarlo una lengua fundamental en la globalización; sin embargo, por su composición demográfica, Estados Unidos está en un continuo proceso de “latinización” y es en esta coyuntura donde nuestra lengua se fortalece.

1. El origen del lenguaje

Cuando Moreno de Alba se refiere al origen de lenguaje en su libro La lengua española en México, menciona que éste resulta de la interrelación de muchos seres que utilizan los medios que la naturaleza pone a su disposición para comunicarse, por lo tanto, es resultado del contacto social. Posteriormente, con el transcurso de la evolución humana, el hombre tuvo la capacidad de darle al signo un valor simbólico. El desarrollo del lenguaje implica la evolución natural del cerebro humano.

A la lengua la definen quienes la investigan, como un sistema de símbolos al que se recurre para interpretar, estudiar y conocer otros lenguajes; aprenderla, aprehenderla y utilizarla adecuadamente es vital para el ser humano; es una necesidad existencial que al desarrollarse conecta al individuo con sus raíces, con su cultura.

La adquisición y el dominio de la lengua materna es el conocimiento y la asimilación de la realidad natural y de la artificial que nos circundan y de las leyes que las rigen. Por consiguiente, resulta fundamental entender que, cuando se le domina, también se adquiere conocimiento y control sobre uno mismo.

Pedro Salinas en su discurso Aprecio y defensa del lenguaje, exclamó: “En la medida en que poseo mi lengua, me poseo a mí mismo” y agregó que:

“En cuanto la conozco, me conozco yo. En cuanto la aprecio y valoro, me aprecio y valoro yo. En cuanto la cultivo, me cultivo yo en pensamiento, en riqueza espiritual, en competencia para comunicarme con mis iguales y en posibilidad de desarrollo material mío, de los míos y de mi sociedad”. (1944).

En esto radica su valor, pues también le permite al individuo proyectarse y desenvolverse en esa misma realidad; una realidad global que impone eficiencia y competencia profesional.

2. Unidad vs. “descomposición”

La lengua española ha demostrado, a través del tiempo, la unidad de su sistema a pesar de las variaciones que la conforman. Gracias a ella, es posible la interrelación entre diversas regiones del mundo que la comparten. Sus diferentes aspectos: artístico, social, político, religioso, económico, etc., representan un bloque de intercambio cultural y financiero muy atractivo para otros países con idiomas diferentes.

Sin embargo, las variaciones dialectales no sólo se dan debido a las características específicas de cada zona y a las influencias lingüísticas externas, la lengua española está amenazada por sus propios procesos “degenerativos”; uno de los cuales es, entre los jóvenes, la adopción de códigos específicos para comunicarse entre ellos.

Según cifras publicadas en el Observatorio demográfico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en 2016, esta región tiene 106 millones de jóvenes, de un total de 625 ́000,000 de habitantes. Casi el 17% de la población utiliza un registro lingüístico con escasa riqueza léxica para comunicarse entre sí, lo cual es un rasgo psicológico propio de un grupo, cuyos miembros manifiestan la necesidad de sentirse aceptados e incluidos en una comunidad.

El problema consiste en que algunos de estos adultos jóvenes, aun cuando tienen la oportunidad de alcanzar niveles de estudios superiores, no consideran importante elevar ese registro y, como afirma José Mármol: “Mientras menos competencia lingüística desarrolle un individuo, menores serán sus posibilidades de pensar, de razonar, de conocer…” (2009) y, por supuesto, de desarrollarse profesional y personalmente con seguridad y éxito.

2.1 La literatura

Pero ¿cómo se fortalece la unidad del idioma español? Los procesos histórico-culturales lo han hecho. Considérese que en ellos, son los individuos que asumen su responsabilidad como seres sensibles y pensantes los que reconocen el valor del conocimiento y el dominio de su lengua materna, los pilares de esa fuerza.

En la literatura española y en la latinoamericana se encuentran extraordinarios ejemplos de hombres y mujeres que, desde épocas remotas han reflejado en sus obras e interpretado de manera muy personal, su entorno, la realidad que vivieron; desde Miguel de Cervantes, Sor Juana Inés de la Cruz, Santa Teresa de Ávila hasta Federico García Lorca, Gabriela Mistral —Premio Nobel de Literatura en 1951—; Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez —Nobel de Literatura en 1982—; Octavio Paz —Nobel de Literatura en 1990; Mario Vargas Llosa —Nobel de Literatura en 2010; por mencionar, solamente, a algunos cultivadores magistrales de géneros y estilos muy variados que hacen del español una de las lenguas supremas del arte.

“La lengua es la materia prima y fin ulterior de la obra literaria. Se escribe desde, por y para la lengua misma y su impacto en la cultura y el conocimiento. Adentrarse en una novela, un cuento, un ensayo, un poema, un drama, en fin, significa penetrar en las entrañas de una sociedad, una cultura, una época, un estado de la misma lengua y la forma de pensar e imaginar de un individuo que ha sido el autor de la obra.” (Mármol, 2009).

2.2 La difusión del idioma español

España considera el cuidado y la difusión del idioma un asunto de Estado que merece especial atención y, para ello, se creó en 1991 el Instituto Cervantes; institución pública dedicada a promover, a nivel mundial, la enseñanza, el estudio y el uso del español y la cultura de los pueblos hispanohablantes; está presente en 44 países en los cinco continentes.

Moreno de Alba está convencido de que en la Península Ibérica todo lo que se refiere al idioma se toma con seriedad “…aquí, por lo contrario, es sólo algo pintoresco en que pueden empeñarse a lo sumo algunos filólogos diletantes.” (2003). Sin embargo, es bien sabido que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene en San Antonio, Texas, una excelente y prestigiosa Escuela Permanente de Extensión que imparte cursos de cultura mexicana y lengua española conforme al español hablado en México.

Ese español hablado en México es modelo de una variedad conocida como castellano neutro que se restringe al haba culta, excluyendo la jerga, modismos, expresiones coloquiales y/o vulgares, regionalismos y todo tipo de expresiones que causen confusión entre individuos de otros países. Su finalidad es emplearlo comercialmente para doblaje y subtitulado de películas y series de ficción. Como se aprecia, es una actividad profesional que requiere conocimiento y dominio del idioma.

3. Estados Unidos y el inglés

Se afirma que el inglés es el idioma de la globalización; que es fundamental hablarlo y comprenderlo para ser competitivos internacionalmente; no hacerlo representa una desventaja laboral y humana ante los demás; sin embargo, para expresarnos eficientemente es imprescindible conocer a fondo nuestra lengua materna, en el caso que nos ocupa, el español.

Sin minimizar la importancia del inglés, pues es la lengua más extendida en el mundo y se emplea como segundo idioma en más de 100 países, en esta cultura y esta sociedad mundializadas, estamos obligados a defender la nuestra de las influencias de los idiomas extranjeros y de las expresiones idiomáticas propias de los dispositivos electrónicos. Defender no significa “cerrar”, porque la interrelación de ambos sistemas lingüísticos los enriquece y los mantiene vivos.

En Estados Unidos los hispanos constituyen el grupo minoritario más grande del país. El arraigo y crecimiento del español es inminente debido a la audiencia que demanda canales que transmitan en esta lengua: telenovelas; eventos deportivos, principalmente futbol; noticieros y demás programas; esto convierte a esa nación en la segunda con mayor número de hispanohablantes, después de México. Cierto es que, los comentarios racistas de algunas autoridades norteamericanas han provocado agresiones hacia personas que hablan español en lugares públicos; sin embargo, la pobreza espiritual y la estrechez mental de unos cuantos no minimiza los hechos.

Muchos estudios y publicaciones citan recurrentemente el dato proporcionado por expertos de la Organización de las Naciones Unidas: en el año 2050, aproximadamente 100 millones de hispanohablantes vivirán en Estados Unidos; lo cual, determina la relevancia de la lengua española.

Entonces, ¿por qué estudiar español?

4. La enseñanza del español

Con una instrucción bilingüe que le dé la misma importancia al aprendizaje del español y al inglés, iniciando en preescolar, el niño adquirirá la capacidad de hablar y escribir con claridad y precisión en ambos idiomas; además, conocerá y valorará ambas culturas lo que, proyectado hacia el futuro, representa las siguientes ventajas:

* En el mundo financiero internacional, América Latina es un mercado que crece rápidamente.

* Los intercambios comerciales entre países hispanohablantes se han cuadriplicado.

* El dominio del español ha facilitado la internalización de muchas empresas a nivel mundial.

* La penetración y el crecimiento de los medios de comunicación y de las redes sociales demanda el conocimiento de la lengua citada.

El proceso de enseñanza-aprendizaje del español debe fortalecerse, porque en la medida en que los hispanohablantes y quienes aprenden el español como segunda lengua, lo utilicemos adecuadamente, estaremos conscientes de nuestra identidad.

Considerando lo anterior, los maestros de español, tanto quienes trabajan con hispanohablantes como con extranjeros, desempeñan una labor que no se debe tomar a la ligera y para la cual se requiere preparación y actualización continua.

5. Conclusiones

El hecho de que un individuo hable un idioma desde que nace no significa que lo conoce y lo domina. Las evidencias de su desconocimiento resaltan, principalmente, en la ortografía; en estudiantes universitarios y/o en profesionistas es inaceptable este hecho, porque el conocimiento y la práctica de su lengua materna es lo que proyectará la imagen personal y profesional que darán ante los demás.

Es desalentador que la admiración por culturas, tradiciones y personas extranjeras nos impidan reconocer lo propio: arte, ciencia, costumbres, etc. El idioma refleja, ya se dijo, nuestra realidad interna y externa, construye y modifica nuestro entorno.

Alexander von Humbolt, polímata prusiano, afirmó en 1827, que el idioma no es únicamente un medio de comunicación “sino la expresión del espíritu y la concepción del mundo de los sujetos hablantes”.

Referencias

Arias Álvarez, Beatriz. Documentos públicos y privados del siglo XVI. UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Lingüística Hispánica “Juan Manuel Lope Blanch”. México, 2014. Ediciones especiales, 77.

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Mármol, José. “La lengua en los jóvenes: pensamiento y literatura”, en El Día. 11 de junio, 2014. www.eldia.com.do Consultado el 12 de julio, 2017.

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Moreno de Alba, José G. La lengua española en México. México, Fondo de Cultura Económica. México, 2003.

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Soca, Ricardo. “La magia del lenguaje”, en La Página del Idioma Español, septiembre, 2015. www.elcastellano.org Consultado el 27 de julio de 1017.

* Docente de Humanísticas en la Licenciatura en Idiomas, en el Centro Universitario Angloamericano, S. C., desde el año 2004.
** Ricardo Soca. Fundador de La Página del Idioma Español, sitio web creado en 1996 en Brasil.

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