Por: Mtro. Alejandro Gutiérrez

En todo acto humano que se realiza, siempre está la duda o la interrogante: ¿está bien o mal moralmente este acto? Y es verdad, ¿cómo podemos conocer qué es el bien y el mal? No en un sentido metafísico, sino en un sentido moral, pues el mal no existe en el ámbito metafísico. Es común escuchar en la sociedad que el bien y el mal cada uno lo construye, que estos dos aspectos también varían según el tiempo y el espacio, es decir, cada cultura decide qué es el bien y el mal; pero, ¿en realidad sucede así?

Santo Tomás de Aquino trata este tema en dos partes, primero en la Summa Theologiae en la II-IIae q. 47, a. 6 y en las Quaestio Disputate de Veritate en la quaestio 16. Antes de abordar el tema, diré que en las cuestiones disputadas sobre la verdad, Tomás trata varias cuestiones de suma importancia, a saber, en la cuestión primera desarrolla con gran ingenio el tema de la verdad, ¿qué es la verdad?, ¿cuál es su estatuto ontológico? Y a partir de esta gran cuestión desarrolla el tema del bien, del uno, de lo múltiple; después trata sobre el conocimiento, sobre la mente humana, es decir, al conocimiento en su aspecto especulativo, teórico; pero abre espacio al conocimiento práctico, o mejor dicho, al conocimiento del obrar, esto es, de los actos humanos. Así pues, el objeto al cual tiende el conocimiento en su aspecto teórico es la verdad, y el conocimiento en su aspecto práctico busca el bien, pero aquí entramos en el dilema ¿cómo sabemos que lo que realmente hacemos es bueno o malo moralmente?

La respuesta que dará el Aquinate es a través de la sindéresis, pero ¿qué es exactamente la sindéresis? Esta palabra es de origen griego (synteréo), y su significado es conservar, preservar cuidadosamente[1]; este tema fue muy discutido en la edad Media, pues en una glosa que puso san Jerónimo en el libro de Ezequiel 1, 17, en el cual se menciona que la sindéresis es como un destello y este destello se da solo en la razón.

Dado el preámbulo, sigue todavía la pregunta sobre el estatuto de la sindéresis. En los artículos antes mencionados de las Cuestiones disputadas sobre la verdad, santo Tomás de Aquino dará su respuesta, pero antes de dar la respuesta se hace la pregunta principal: ¿la sindéresis es potencia o hábito? Parece ser que la sindéresis es tanto potencia como hábito, pues «el hábito se regula por la potencia, luego la potencia y el hábito no pueden reducirse a una sola cosa, de manera que, con un solo nombre, se pueda designar simultáneamente la potencia y el hábito»[2], además parece ser que el acto que realiza la sindéresis es inclinar siempre al sujeto a obrar bien[3], además «todo lo que hay en el alma, es potencia, o hábito, o pasión según el Filósofo»[4]. Por estas y otras muchas razones, la solución que dará Tomás es que han existido muchas opiniones que la sindéresis es o potencia o hábito, pero no cualquier tipo de hábito, sino un hábito natural. ¿Cómo es este hábito? Se da porque se encuentra en la cúspide de los fines naturales humanos, pero en la base inferior de los fines naturales angélicos, esto significa que la forma de conocimiento, la sabiduría de los ángeles, no es de forma discursiva como es el caso del ser humano, sino es de forma inmediata; así en lo supremo de la naturaleza humana toca este pequeño aspecto de la naturaleza angelical, esto es, «tener conocimiento de algunas cosas instantáneamente y sin investigación»[5], así pues, el conocimiento de la verdad de esta forma suprema, se da tanto en el conocimiento especulativo como en el conocimiento práctico, pero sin investigación. Este conocimiento de la verdad, especulativo o práctico, debe ser principio de todo conocimiento posterior, al ser el principio de todo conocimiento es el semillero de todo conocimiento posterior: «ya que en todas las naturalezas preexisten ciertas semillas naturales de las operaciones y efectos siguientes.»[6] Hasta aquí, menciona que la sindéresis es un tipo de conocimiento arquitectónico, pero dirá que este conocimiento debe poseerse de forma habitual para que pueda ser usado de forma fácil cuando sea necesario, ¿cómo es este hábito? La sindéresis es un hábito natural como lo es el hábito del nous, el cual ya ha tratado en cuestiones anteriores, este hábito es el que conoce los primeros principios del entendimiento especulativo y por el cual se ordena todo el conocimiento del ser humano. En el caso de la sindéresis, es parecido a este hábito, pero conoce los primeros principios del entendimiento práctico: «así en ella hay también cierto hábito natural de los principios primeros universales del derecho natural, hábito que corresponde a la sindéresis.»[7]

[1] El cardenal Ratzinger menciona que es bueno cambiar el nombre de sindéresis por anámnesis, el cual significa recuerdo, memoria.

[2] Op. Cit. q. 16 a. 1 arg. 4

[3] Cfr. Op. Cit. q. 16 a. 1 arg. 7

[4] Op. Cit. q. 16 a. 1 arg. 10

[5] Op. Cit. q. 16 a. 1 co

[6] Op. Cit. q. 16 a. 1 co

[7] Op. Cit. q. 16 a. 1 co

COTIZA TU CURSO AQUÍ